Luego
de la chispa que encendió La inocencia de los muslmanes, dando
inicio a un fuego difícil de controlar, Estados Unidos resolvió
cerrar el domingo su sede diplomática en la capital de Sudán, tras
el rechazo del Gobierno de ese país árabe ante la petición de los
norteamericanos de enviar marines a proteger su embajada.
Washington ha enviado marines a Yemen y a Libia, donde tuvieron
lugar los hechos que causaron la muerte del embajador Chris Stevens,
y otros tres funcionarios, a manos de un grupo musulmán tan furioso
como insultado.
La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, en un
comunicado por correo electrónico dio a conocer el compromiso del
Gobierno de Sudán para continuar protegiendo la Misión
estadounidense, ya que está obligado a hacerlo en virtud de la
Convención de Viena.
Curioso es que un país, que por años ha violado convenciones y
tratados, recurra a este discurso para resaltar la obligación que se
debe tener al atenerse a los mismos
Unido a lo anterior, el Departamento de Estado en su cuenta de
Twitter, además de anunciar que la embajada de Jartum cerrará
mañana, llamó a todos los ciudadanos estadounidenses a mantenerse
distanciados de la Embajada, hasta nuevo aviso.
La agencia de información española EFE comunica hoy que algunas
de las personas vinculadas al ofensivo filme La inocencia de los
musulmanes, considerado así ampliamente, han sido amenazadas de
muerte, entre ellas, Steve Klein, quien fue asesor de guión y
portavoz de la película y reportó el peligro para su vida en la
Oficina Federal de Investigaciones (FBI).
De acuerdo con la cadena CBS, la pasada noche, agentes federales
interrogaron al cineasta Nakoula Basseley, presunto realizador del
polémico largometraje.
Un miembro del equipo de producción aseveró que Nakoula era el
autor del filme, mientras que este se declaraba cristiano copto.