WASHINGTON, 14
de septiembre.— Varias agencias estadounidenses denunciaron las
trabas burocráticas impuestas por el gobierno de ese país para
renovar sus licencias y evitar que organicen viajes a Cuba.
Las empresas turísticas precisaron que en los últimos meses
aumentaron las demoras en la tramitación de los permisos, lo cual
provocó la cancelación de vuelos, despido de empleados y pérdidas
financieras.
"Está todo casi paralizado desde el 1ro. de julio", dijo Bob
Guild, vicepresidente de Marazul Charters Inc., que organiza
intercambios y vuelos chárter a Cuba.
En mayo pasado el Departamento del Tesoro redobló la supervisión
detallada de las visitas a la Isla y anunció que la violación de las
restricciones será castigada con multas de 65 mil dólares y hasta la
suspensión de licencias.
"Básicamente tenemos que justificar que cada minuto de cada día
constituye un contacto de persona a persona que es el único tipo de
contacto permitido por las leyes actuales", expresó David Harvell,
del Centro de Estudios Cubanos con sede en Nueva York.
Su organización tuvo que suspender seis viajes ya programados
porque la solicitud para renovar la licencia todavía está incompleta
y tiene varios cientos de páginas.
Los turoperadores coinciden en que los obstáculos responden al
acuerdo de la Casa Blanca con el senador republicano Marco Rubio,
conocido por sus posiciones anticubanas extremistas, para imponer
controles más estrictos a sus compañías, mayor revisión de los
itinerarios y del programa en general.
Sobre ese punto, Tom Popper, director de Insight Cuba,
dijo que por esa causa su empresa despidió a 22 empleados, perdió
millones de dólares y teme cancelar más de 150 viajes programados en
los próximos 12 meses porque todavía no dispone de autorización.