Proyecto Artecorte

Sembrar utilidad y belleza

IVETTE FERNÁNDEZ SOSA

Todo parece haber empezado cuando Gilberto Valladares (Papito) encontró su vocación. En la barbería halló su medio de sustento por cuenta propia, pero también la pasión que insufló la fuerza suficiente para liderar, años más tarde, un proyecto cultural. Al entusiasmo primero, que le llevó a atesorar cuanto objeto y obras de arte encontrara relacionadas con la actividad, le siguió un ímpetu tan grande que logró "contagiar" a los habitantes de su barrio. Así, al salón de belleza, convertido en casa museo de la barbería y la peluquería, le siguieron una escuela para enseñar los secretos del oficio a jóvenes desvinculados, la creación de una galería de arte, también barrial, entre otros planes.

Foto: Yaimí RaveloCon un salón de belleza y una escuela para iniciar a los jóvenes en la profesión, comenzó Artecorte.

Perteneciente al Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHC), el proyecto comunitario Artecorte, radicado en el barrio del Santo Ángel de La Habana Vieja, persigue más de un propósito. El más importante, sin embargo, es aquel que busca concientizar a organismos, cuentapropistas y pobladores de su responsabilidad social para con la comunidad.

Insiste el proyecto, además, en la necesidad de inculcarles valores a las nuevas generaciones, "porque no puede haber éxito en ningún proyecto social, cultural o económico, si no se provoca el mejoramiento humano".

"En agosto terminó la primera experiencia de la escuela de barbería y peluquería. De diez estudiantes que han estado aprendiendo durante dos años, se graduaron cinco. Tomándonos como ejemplo, un restaurante vecino que se abrió tras la aplicación del trabajo por cuenta propia, también prepara a otros jóvenes del barrio en esa actividad. Asimismo estamos trabajando con el café El Lucero, que está dentro de la comunidad para que se integre a esta experiencia", dice Valladares. Son expresiones del proyecto: el torneo de fútbol en pos del cual se han aunado La moneda cubana, una paladar recientemente abierta, el Gobierno, el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación y, sobre todo, los lugareños; el remozamiento de la escuela secundaria Jinete Chullima, que se creía irremediablemente destruida; el cambio de imagen en el pequeño centro veterinario y la creación de Barbeparque, aspiración aún en ciernes que prevé la creación de un parque infantil cuyos aparatos simularán objetos relacionados con la barbería.

Y es que en el callejón de los peluqueros, como ya se le conoce a este pedazo en la calle Aguiar, se persigue y se ha logrado mucho más que dignificar el oficio que le da nombre.

Con respecto a las nuevas oportunidades de empleo que existen en el país, Valladares afirma que se ha de buscar que además del impacto económico, influyan positivamente en el ámbito social. "Mejorar nuestro entorno es responsabilidad de todas las personas que habitan la comunidad, es un compromiso social a partir de nuestra condición humana. Se trata de desarrollar proyectos económicos que también impulsen proyectos sociales y en el que se integren sin distinción las entidades estatales y los moradores del lugar".

Sabiéndose apenas un botón entre todos los proyectos que acompaña la OHC, Artecorte toma lo positivo de las experiencias ya arraigadas en el municipio. Por eso, y aprovechando la flexibilización del trabajo por cuenta propia, desde su seno se promueven nuevos empleos asociados con la venta de flores, libros, o la custodia de los negocios que empiezan a emerger.

Con muchos sueños aún por alcanzar, lo que al principio fuera solo un salón para mejorar la estética de las personas, ha embellecido el barrio y, también, los sentimientos de quienes lo habitan.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir