Sobre la futura legislación, anunciada por el ministro de
Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, el portavoz de JpD, Joaquim Bosch,
lamentó que se pretenda criminalizar con dureza determinadas formas
de protesta ante el descontento social por las medidas de ajuste.
En lugar de castigar de manera desmesurada algunas formas de
discrepancia como la resistencia pasiva, el Gobierno debería
convencer de las bondades de su política, subrayó Bosch en
declaraciones a la agencia estatal de noticias EFE.
Ruiz-Gallardón presentó este viernes ante el Consejo de Ministros
una amplia reforma del Código Penal para endurecer las penas.
España necesita una revisión del sistema penal por las nuevas
formas de delincuencia, señaló el titular de Justicia, en la rueda
de prensa posterior a la reunión del gabinete ministerial.
Entre sus principales novedades, el proyectado reglamento
introduce la revisión del sistema de condenas, en concreto la
prisión permanente revisable, similar a la cadena perpetua en otros
países, pero con opción a devolver la libertad al reo si se
demuestra su reinserción.
JpD, una de las cinco asociaciones profesionales de jueces y
magistrados españoles, expresó su oposición al endurecimiento de las
sanciones, por considerar que se enmarcan en lo que calificó de
populismo penal y no solucionan el problema de fondo.
Recordó que España figura entre las naciones con las más bajas
tasas de delincuencia de la Unión Europea (UE) y el mayor porcentaje
de presos en sus cárceles, lo cual refleja la dureza del sistema
penal y lo innecesario de su recrudecimiento.
Además, Bosch agregó que este país tiene el más alto grado de
cumplimiento de las sentencias, en comparación con sus pares de la
UE, por lo que no es necesaria la prisión permanente revisable.
Respecto a esta última opinó que puede presentar importantes
dudas de constitucionalidad si se plantea como una especie de cadena
perpetua con dificultades para ser revisada.
La Constitución establece que la función de las penas debe ser la
rehabilitación de las personas condenadas, enfatizó.
Apuntó que la reforma contiene medidas que criminalizan la
pobreza, al endurecer delitos contra la propiedad de escasa entidad
como determinados hurtos y robos.
Sin embargo, no se regula penalmente con firmeza la alta
delincuencia económica o la corrupción política, que están causando
un grave daño a la sociedad, denunció.
Con esta batería de medidas, se da un paso más, desde la renuncia
al Estado social, para avanzar hacia un Estado penal, donde se
limitan más derechos y libertades, sentenció el portavoz de JpD.