Nadie
puede saber mejor que los propios islámicos cuánto puede haber de
ofensivo en cualquier discurso desde la representación de una
cultura otra, sobre cualquier referente a la religión que profesa la
comunidad de los musulmanes. Respetar religiones significa también
respetar pueblos. El irrespeto, entonces, alcanza dimensiones
impensables.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó que el filme
estadounidense-sionista que por estos días, ha motivado acciones
violentas por parte de la comunidad musulmana se trata de un
producto lleno de odio que parece haberse diseñado deliberadamente
para sembrar la intolerancia y el derramamiento de sangre.
Las palabras del presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, hacen
pensar, de igual modo, en el contenido ofensivo del vídeo, al decir
del sionismo que este intenta por todas las vías posibles sembrar
discordia y fundar un enfrentamiento sectario entre religiones.
Mientras, La Inocencia de los musulmanes provoca airadas
protestas que van dilatándose.
En Malasia, frente a la embajada de EE.UU en Kuala Lumpur, una
treintena de activistas de organizaciones musulmanas de esa nación,
se aglomeraron para demandar acciones judiciales contra los
productores del filme considerado blasfemo, valoración en la que
coinciden muchos.
Pertenecientes 15 grupos que integran la Coalición de Defensores
del Islam, los congregados cedieron a un diplomático de la embajada
un documento en el que, al mismo tiempo, se instaba al Gobierno
estadounidense a pedir perdón al mundo musulmán por aprobar la
producción del filme en el país de la bandera de barras y estrellas.
Los activistas avisaron que las manifestaciones se extenderían si
el gobierno de Estados Unidos no se decidía a tomar medidas en
contra de los autores del filme.
Reaccionando ante la situación, la ex secretaria de Estado,
Condoleezza Rice, solicitó a su nación una respuesta contundente que
evitara la reproducción de los ataques contra las sedes diplomáticas
estadounidenses en el mundo musulmán, argumentando que únicamente
una dura reacción imposibilitará la repetición de esos hechos en el
futuro, al tiempo que los calificaba de injustificables.
Por otra parte, las agencias de noticias Reuters y EFE,
reportaban hoy que 5 mil manifestantes irrumpieron en la sede
diplomática de Alemania en Jartum, Sudán, al parecer porque unas
semanas antes, algunas revistas germánicas habían publicado
caricaturas del profeta Mahoma.