En
Chile existe una independencia inconclusa y una democracia fallida,
y es tiempo de retomar la lucha de los padres de la Patria para
conquistar plena independencia, exhorta hoy la revista Punto Final.
En su editorial, la publicación recuerda que con el golpe de
Estado de Augusto Pinochet en 1973 se impuso un modelo económico
antinacional, que subordinó la economía al capital extranjero
mediante la aplicación del modelo neoliberal.
"Eso permitió el surgimiento de una nueva burguesía
transnacionalizada -incluso con participación de conversos de la
propia Unidad Popular- que se alió con los restos de la oligarquía
tradicional", señala Punto Final en el artículo, titulado La
independencia inconclusa.
De acuerdo con la revista, esos sectores constituyen hoy los
"poderes fácticos" que controlan el país, ya que en lo político han
constituido dos bloques para turnarse en el gobierno mediante una
comedia de alternancia: la Concertación de Partidos por la
Democracia y la Coalición por el Cambio.
Son "hermanos siameses e hijos de la derecha oligárquica que los
amamanta. Su juego político demuestra una notable capacidad
histriónica para absorber conflictos", subraya el editorial,
publicado en ocasión de las Fiestas Patrias, cuando se conmemoran
los 202 años de la primera Junta de Gobierno, del 18 de septiembre
de 1810.
"¿Es Chile hoy un país independiente y soberano después de 17
años de dictadura militar-empresarial, de 20 años de gobiernos de la
Concertación y casi tres de un empresario-presidente? Rotundamente,
no", asegura Punto Final, cuyo número quincenal comienza a circular
este viernes.
La revista precisa que las dos terceras partes de la principal
riqueza natural de Chile, el cobre, está en manos de transnacionales
protegidas por sus gobiernos y lo que se llama democracia está
todavía bloqueada por las amarras de la dictadura.
Añade que no se es independiente cuando se impide convocar a una
Asamblea Constituyente que someta a referéndum una nueva
Constitución, y los fondos de la previsión, la salud y hasta parte
importante de la educación superior están en manos de consorcios
transnacionales.
"El resultado es escandaloso. Chile es uno de los países más
desiguales del mundo en una tendencia que no ha variado. La pobreza
no baja, aunque se manipulen las estadísticas. La corrupción campea
por todas partes". Subraya el editorial.
De acuerdo con Punto Final, los índices de salud en materia de
alcoholismo, consumo de drogas y trastornos sicológicos y
siquiátricos son desastrosos.
"La educación resulta virtualmente incosteable para las familias
modestas que tienen que endeudarse para sobrevivir. Y a pesar de ser
pagada, la educación no garantiza calidad", explica la revista.
Año a año -añade- miles de egresados universitarios salen a
engrosar la cesantía. La zona mapuche ha sido militarizada. La
represión parece ser el único camino que están dispuestos a utilizar
los gobiernos neoliberales para afrontar la protesta social.
Punto Final considera necesario tomar conciencia del estado de
Chile, y valora que afortunadamente está adquiriendo fuerza la
protesta social -encabezada por los estudiantes- que debería buscar
cauces de expresión en un proyecto colectivo de carácter patriótico,
latinoamericanista, democrático y soberano.
Ese proyecto -subraya- debería actuar sobre la razón y también
sobre la sensibilidad de los chilenos. Un proyecto que permita -para
usar palabras de (Bernardo) O Higgins- que "la dulce patria, el
hermoso Chile vuelva a ocupar el rango de nación".