A Javier Sotomayor, 2.43 en altura desde el 8 de septiembre de
1988 (Salamanca, España), luego 2.44 (San Juan, Puerto Rico, 29 de
julio de 1989) y 2.45 (27 de julio de 1993, de nuevo en Salamanca),
se sumó Osleidys Menéndez, en jabalina, el 1 de julio del 2001, con
71.54 (Rethimo, Grecia), primado extendido a 71.70 con proeza
mundialista el 14 de agosto del 2005 (Helsinki, Finlandia).
Y a los 21 años de edad el guantanamero Dayron Robles redondeó el
trío de lujo con sus compatriotas matanceros gracias al 12.87 en 110
con vallas cronometrado el 12 de junio del propio 2008 (Ostrava,
República Checa).
La marca de Osleidys sucumbió antes del final de dicha temporada
olímpica por causa de la checa Barbora Spotakova y su 72.28 del 13
de septiembre (Stuttgart, Alemania).
Cuatro años después la de Dayron escapó del ataque en Londres,
pero tampoco logró salir ilesa de la temporada olímpica tras ser
pulverizada por el 12.80 del estadounidense Aries Merritt el viernes
7 del actual septiembre (Bruselas, Bélgica).
La pérdida de la primacía sucedió a la fallida actuación
colectiva en la capital británica, la más improductiva en medallas y
puntos en ocho participaciones posteriores a Munich 1972.
Ahora el Príncipe de las Alturas queda como nuestro solitario
recordista universal por nada menos que 24 años cumplidos el sábado
último.
Si bien el ruso Ivan Ukhov y el catarí Mutaz Essa Barshim
rebasaron en el actual 2012 el listón fijado en 2.39, lo cierto es
que todavía les faltan centímetros prodigiosos, pues desde el año
2000 ningún humano ha logrado validarse sobre 2.40.
Resulta tan sólida la ventaja del Soto que nadie se atreve a
predecir una fecha para la conclusión de su liderazgo.