Mejor semblante en reparaciones del Antonio Guiteras

Pastor Batista Valdés

DELICIAS. Puerto Padre.— Si el hombre es el único ser vivo que choca dos veces con la misma piedra (según viejo adagio), todo indica que los azucareros del coloso tunero Antonio Guiteras, históricamente el mayor productor del país, no quieren volver a tropezar con los escollos que impidieron lograr el volumen y los resultados generales planificados en la pasada zafra.

Foto del autorReparaciones y preparativos tienen escenario concreto en el coloso tunero Antonio Guiteras.

Por eso, no solo han comenzado con suficiente tiempo este año las reparaciones, sino que además lo están haciendo ceñidos a un criterio más preciso de la planificación, mayor control de los recursos que llegan y exigencia a favor de un mejor uso de ellos.

Según explica Ilán Delgado, jefe de producción allí, a diferencia de otras etapas y tomando en cuenta las lecciones de experiencias anteriores, ahora se acometen solo las inversiones necesarias, de manera que los mayores esfuerzos se concentren en reparar y alistar lo verdaderamente indispensable para asegurar una buena arrancada y el funcionamiento estable de la industria.

Con esa óptica, 194 trabajadores renunciaron a sus vacaciones para incorporarse en agosto a las faenas, conscientes de que, si no se actúa oportunamente sobre la ruta crítica de la pasada contienda (áreas de basculadores y molinos), el central puede caer en el mismo bache que condujo a aquella pérdida de tiempo "irreparable".

"Por eso —añade Ilán—, tenemos en cada lugar la cantidad de hombres que hacen falta, durante el tiempo necesario, según la envergadura de los trabajos y la existencia de los recursos, para avanzar todo cuanto sea posible y poder comprobar a tiempo la capacidad real de nuestro central para moler bien, generar vapor y sincronizar adecuadamente los turbogeneradores. La decisión, por tanto, es arrancar cuando de verdad el ingenio esté listo".

Últimos en terminar la pasada zafra y entre los primeros que deben iniciar esta, quienes ponen a moler al coloso no tienen otra alternativa que defender con calidad hasta el último centavo de los cinco millones de pesos que en monto redondo precisa la reparación, sin incluir inversiones como las que avanzan con paso favorable hoy en la casa de bagazo (al 74% ya) o la tubería de vapor directo para mejorar la base energética y reducir pérdidas.

Que los mayores problemas de la última contienda se hayan localizado en basculadores y molinos, sobre todo en los conductores de arrastre, no significa subestimar otras áreas que también deciden para que la industria funcione con arreglo a las 9 200 toneladas de caña que registra su norma potencial.

El país seguirá necesitando todo el azúcar que sus ingenios sean capaces de obtener sobre la base del más óptimo aprovechamiento de la caña que tributen las plantaciones. Diciembre, al parecer "lejos aún", aunque en verdad "ahí: a las puertas", ofrecerá la posibilidad de afincar los pies y superar con resultados el sabor no precisamente dulce que dejaron unas 5 500 toneladas por debajo del plan anterior, en un central con centenaria experiencia y potencialidades para entregar mucho más.

 

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