El gobierno cubano una vez más se opone a la injusticia y a la
opresión que sufren las naciones que trabajan por la
autodeterminación y el desarrollo en beneficio de su pueblo. El
nuevo escenario donde se levantó la voz de Cuba para exigir justicia
ocurrió en Viena, sede de la Junta de Gobernadores del Organismo
Internacional de Energía Atómica (OIEA).
En la capital de Austria se analizó este jueves un proyecto de
resolución sobre el tema nuclear iraní. El texto fue rechazado por
el representante de la mayor de las Antillas, Rodolfo Benítez, quién
lo calificó como un documento carente de una visión integral.
"Cuba no puede apoyar el proyecto de resolución contenido en el
documento GOV/2012/4 y ha solicitado votación para votar en contra
del mismo", señaló el delegado del país caribeño ante la Junta, en
la cuarta jornada del foro, según Prensa Latina (PL).
Más adelante el diplomático argumentó en su discurso que el texto
tiene el firme propósito de imponer criterios en lugar de propiciar
la solución del diferendo, en declaraciones ofrecidas a la propia
agencia latinoamericana de noticias.
Al final la resolución fue aprobada por 31 votos a favor, uno en
contra y tres abstenciones, en clara alusión a la interferencia en
los asuntos internos de un país soberano que se opone a los
dictámenes de las principales potencias occidentales.
Por enésima ocasión a Irán se le ordena cual es el camino a
seguir en el tema nuclear. Mientras, naciones como Israel no tienen
declarado de forma oficial su arsenal atómico. Hasta el presente, el
país persa ha manifestado su interés en desarrollar la energía
nuclear con fines pacíficos.
En el nuevo texto se le "recomienda" a Irán que adopte prácticas
que son voluntarias para todos los demás
Estados.
El proyecto de resolución mutila el derecho iraní e ignora
reiteradas solicitudes de numerosos Estados, incluyendo los miembros
del Movimiento de Países No Alineados, para que se facilite a
Teherán la información necesaria para aclarar de una vez este tema,
lamentó el embajador cubano ante el foro.
Cuba aboga por la solución a la mayor brevedad posible del
diferendo, mediante la cooperación, el diálogo y la negociación sin
injerencias y con pleno respeto del Derecho Internacional. El texto
que se nos ha presentado no contribuye a lograr ese objetivo,
advirtió Benítez.
Al parecer, el texto en vez de acercar a las naciones implicadas
en el asunto, alejará las posibilidades de un entendimiento mutuo
para que ambas partes queden satisfechas. A naciones como Estados
Unidos no les conviene que gobiernos progresistas pongan en manos de
su pueblo los recursos para el desarrollo del mismo. Solo les
interesa preservar sus intereses en la zona y más si en ella el
petróleo pulula por debajo de la tierra.