SANTIAGO
DE CHILE, 12 de septiembre.— Una nueva conmemoración del golpe de
Estado que instaló la dictadura de Augusto Pinochet volvió a acabar
en una violenta noche de disturbios, que dejaron 255 detenidos, la
mayoría menores de edad, y un muerto, en una tradición que deja ver
la frustración y el descontento de la sociedad chilena.
En los disturbios fueron quemados parcialmente cinco buses del
transporte público y cuatro vehículos particulares. Hubo ataques
también a los cables del tendido eléctrico, que dejaron a gran parte
de la ciudad a oscuras.
La televisión mostró una feroz golpiza que Carabineros le propinó
a un joven manifestante. La policía chilena ha sido a menudo
criticada por el exceso de violencia para controlar incidentes y por
golpear o vejar a detenidos, recordó Notimex.
La jornada se saldó en total con un policía muerto y otros 20
heridos, un niño baleado y 255 personas detenidas, de las cuales 83
son menores de edad, según el último balance entregado por la
policía.
Transcurridos 39 años del golpe de Estado contra el Gobierno de
Salvador Allende, su conmemoración "ahora es más bien una expresión
de descontento, de frustración y enfrentamiento contra el sistema,
que aprovecha la fecha para expresarse", dijo a AFP Lucía Dammert,
analista de seguridad.
"El 11 de septiembre para muchos de nosotros es un día triste;
fue un momento trágico para Chile, un quiebre institucional. Es
impresionante que 39 años después se sigan produciendo incidentes
callejeros. Creo que esto refleja las rabias y las rupturas que aún
persisten en nuestra sociedad", señaló de su lado el senador
socialista Juan Pablo Letelier a radio Cooperativa.