Una triste noticia acaba de llegar, Omar Carrero, otrora estelar
lanzador de los equipos camagüeyanos, falleció en la tarde de ayer
miércoles a la edad de 63 años, víctima de una penosa enfermedad.
Carrero tuvo una brillante labor como serpentinero de los equipos
Ganaderos y Granjeros en la década del 70 y 80, así como en el
equipo Cuba. Aquellos que peinan canas seguro recordarán sus proezas
desde el montículo. En su archivo estadístico sobresale su liderato
en tres ocasiones al frente del promedio de carreras limpias
permitidas (PCL), y en par de series nacionales fue el lanzador más
victorioso.
El diestro avileño participó en 12 Selectivas y en 17 Series
Nacionales, con un fabuloso promedio de carreras limpias de 2.43 y
2.27 respectivamente, en una época marcada por grandes bateadores,
solo baste citar a Pedro José Rodríguez, Antonio Muñoz y Armando
Capiró.
Tras su retiro como jugador, se dedicó a formar a los futuros
peloteros avileños. Fue entrenador de pitcheo de los equipos de esa
provincia durante varias series nacionales. Por su destacada labor
como instructor formó parte de la dirección de la novena cubana que
disputó par de encuentros con el equipo profesional de béisbol
estadounidense Orioles de Baltimore, en 1999.
Sin duda su pérdida deja un vacío en las filas del béisbol
avileño y cubano, pero su legado está sembrado en las actuales
generaciones de peloteros del territorio, quienes tienen el
compromiso de mantener los excelentes resultados acumulados por
dicha provincia en los últimos años.
Despidamos a Carrero no con lágrimas, sino con aplausos tan
grandes como su trayectoria por los diamantes de béisbol cubanos.