La idea fue concebida por Darío Balzanelli, tenor italiano y
discípulo del ídolo de Módena, y calorizada por el Ministerio de
Cultura de Cuba y la Embajada de Italia en esta capital, como un
gesto de reafirmación de la empatía espiritual entre los pueblos de
ambas naciones.
Bajo el lema Pavarotti, el hombre que emocionó al mundo,
Balzanelli fungirá como anfitrión de una velada en la que se harán
presentes el maestro Frank Fernández desde el piano, los jóvenes
tenores Saed Mohamed Valdés y Ramón Centeno, el coro del Teatro
Lírico Nacional, la compañía de baile Habana Compás y una orquesta
bajo la dirección de Joaquín Betancourt integrada por la banda de
jazz fundada por el maestro y una docena de ejecutantes de
instrumentos de cuerda.
En el elenco figurará también Augusto Enríquez, el único cantor
cubano que tuvo la dicha y el privilegio de hacer dúo con el tenor
italiano en uno de los célebres conciertos Pavarotti y sus amigos.
Enríquez anunció el estreno mundial de la pieza Luciano,
de Enriquito Núñez, y rememoró la confianza con que Pavarotti le
insufló ánimo en aquella presentación.
Para el público puede ser sumamente interesante la participación
en el espectáculo del saxofonista César López, el cuarteto vocal
Sexto Sentido, el carismático Pedrito Calvo, y de dos voces
emergentes de la canción cubana, Taimí Estrada y Laritza Bacallao.
Al frente de la dirección artística estará el joven maestro
Eduardo Díaz, recién responsabilizado con la rectoría general del
Teatro Lírico Nacional.
Balzanelli expresó que en Pavarotti se unían talento, modestia y
generosidad, y subrayó el desafío que representó afrontar el
repertorio pop y ensanchar masivamente el disfrute del arte lírico.
En nombre de la Embajada italiana, Pietro de Martin, consejero,
resaltó la importancia de una acción que compromete aún más las
históricas y recíprocas relaciones culturales.