Acuabana mantiene alta su boga

Juan Varela Pérez

La empresa pesquera Acuabana, radicada en el municipio de San José, en Mayabeque, tras vencer un duro comienzo de año, terminó arriba el primer semestre y mantiene en el segundo alta su boga. Esto se refleja en el cumplimiento de los planes productivos y económicos, la efectividad en la casi totalidad de los restantes indicadores, los ingresos, las ventas mensuales como guía base y prueba hasta dónde es capaz de llegar.

Foto: Ismael BatistaLa calidad es algo que distingue las producciones de Acuabana.

José Madroñal Jorge, director de Acuabana, apuntó que dada su organización, experiencia y disciplina, existen condiciones para abastecer mejor a 22 municipios —incluidos los 11 de Artemisa— pero la capacidad de la minindustria es limitada en dos renglones muy demandados: las croquetas y los filetes de claria (carpa china).

Los 53 trabajadores de la Unidad Básica Empresarial (UBE) de esta entidad que intervienen en el proceso están distribuidos en dos brigadas que laboran 12 horas diarias cada una. Esto posibilita que cada turno asuma el plan integralmente y dedique el tiempo restante a la limpieza, mantenimiento y conservación de los equipos.

El sistema de distribución y venta en ambos territorios se realiza en nueve puntos de la propia empresa y en unidades gastronómicas del Ministerio de Comercio Interior.

Granma constató que en las instalaciones, montadas en locales adaptados, son visibles la higiene y el orden, y producen 608 toneladas anuales que es el tope. A la croqueta y al filete considerados renglones-guía, se suman la variedad tenca hg, con un modesto nivel de exportación, y el picadillo de claria condimentado.

En todas predominan la calidad y el control durante el proceso, a tenor de la exigencia de los técnicos para que no falten los condimentos establecidos por las normas. El buen manejo de esos ingredientes, casi todos procedentes de la planta cárnica de Nueva Paz, le incorpora al gusto un toque especial.

Las 38 toneladas que se comercializan al año, no dan abasto y aumenta la demanda. Aunque la sequía de los primeros meses redujo el nivel de las 32 hectáreas de espejo de agua sembrados de alevines, la empresa no desmayó al enfrentar esas dificultades y mantener vivo los planes.

Raúl Aguiar Cardentey, director de la UBE, afirmó que aún sin tener los estanques y presas un óptimo llenado, la situación se transforma y aumenta el número de alevines en desarrollo, los cuales reciben el pienso adecuado.

Explicó que el objetivo es llegar al 31 de diciembre con un margen favorable en lo productivo y económico y mantener la calidad que distingue, en especial, a las croquetas, filetes y picadillo.

Elogió las virtudes del sistema de pago a destajo que estimula la economía de quienes están directos en la fase productiva. Los trabajadores, la mayoría residente en la zona, consultados por Granma hablaron de lo que significa el incentivo salarial pero, a la vez, elogian la atención que reciben del centro y el sentido de pertenencia que los une.

 

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