La
troika de acreedores le otorgó hoy Portugal un año más, hasta 2014,
para reducir al tres por ciento su déficit como lo establece el
Pacto de Estabilidad y Crecimiento.
La Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco
Central Europeo aceptaron suavizar los compromisos marcados por el
rescate que concedieron, ascendente a 78 mil millones de euros en
mayo del pasado año.
La troika también desbloqueó un nuevo tramo de cuatro mil 300
millones de euros de esa ayuda, que podría pagarse en octubre.
Tras la flexibilización acordada la reducción del déficit para
Portugal este año será del cinco por ciento de su Producto Interno
Bruto, frente al 4,5 previsto hasta ahora.
Asimismo fueron revisados los objetivos para 2013, cuando deberá
rebajar la deuda al 4,5 por ciento en vez de al tres planificado, y
para 2014, año en el que debe cerrar en el 2,5 por ciento.
El ministro de Finanzas, Vitor Gaspar, insistió en que más tiempo
para cumplir los objetivos no significa más dinero, ya que será el
propio Gobierno el que cubra la diferencia, ni cambios en las
condiciones de la ayuda financiera.
Subrayó que esta revisión obedece a una coyuntura exterior más
adversa y al aumento del desempleo, y no conllevará menos
austeridad.
Gaspar afirmó que la situación es difícil y peligrosa, y sólo se
podrá superar si cada Estado miembro y Europa en su conjunto son
capaces de dar la respuesta adecuada.
En este sentido, la troika revisó a la baja sus previsiones de
crecimiento y espera que la economía portuguesa se contraiga un tres
por ciento este año y un uno adicional en 2013.
El vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Asuntos
Económicos, Olli Rehn, aseguró que la flexibilización otorgada
aliviará el costo económico a corto plazo y el impacto social de
este ajuste necesario.
La prórroga, y el hecho de que las autoridades portuguesas
aseguran poder cubrir cualquier necesidad de financiación adicional,
son una prueba más de la credibilidad reforzada de Portugal,
comentó.
No obstante, Rehn reclamó a Lisboa continuar el programa de
ajustes con la misma determinación en los próximos meses, aunque
admitió que esas medidas pueden traer dificultades a muchos
portugueses, a pesar de que crean las condiciones para unas finanzas
públicas sostenibles, un crecimiento equilibrado y más y mejores
empleos.