KABUL, 10 septiembre.— La Organización del Tratado del Atlántico
del Norte (OTAN) entregó a las autoridades afganas la prisión
militar de Bagram, donde están detenidas más de tres mil personas.
En una ceremonia oficial, el general John Allen, jefe de la OTAN
aquí, traspasó el mando de la cárcel al ministro agano de Defensa,
Inayatulá Nazari, y al jefe del ejército, Sher Mohammad Karimi.
Bagram, a unos 60 kilómetros al norte de Kabul, es sede también
de la mayor base militar estadounidense en este ocupado país y una
de las más sofisticadas en toda la región.
Tanto la insurgencia afgana como organizaciones de derechos
humanos han denunciado que la instalación carcelaria es centro de
torturas y malos tratos a los detenidos, incluso sin proceso
judicial.
En febrero de este año, varios militares de Estados Unidos
quemaron ejemplares del Corán, lo que generó masivas protestas en
Kabul y en el resto del país y una vasta represión policial.
El traspaso, solicitado por el presidente Hamid Karzai hace más
de seis meses, no se había efectuado porque no se concretaron
acuerdos con Estados Unidos al respecto, entre ellos la permanencia
sin plazo fijo, de las fuerzas militares de Washington.
Según denuncias públicamente conocidas, tanto Washington como
Kabul tomaron acuerdos secretos en ese sentido, los cuales crearon
natural incertidumbre sobre la anunciada retirada de las fuerzas
extranjeras del país en el 2014.