Frutales abren caminos en Mayabeque

JUAN VARELA PÉREZ
juan.pvp@granma.cip.cu

Pocos creyeron que hoy Mayabeque tuviera organizadas en sus once municipios 51 fincas de frutales. De pequeñas y abandonadas siembras, surgen plantaciones que la dejadez y la falta de estímulo y de organización llevaron casi a un punto muerto.

Foto: Jorge Luis GonzálezLa siembra de frutales crece en Mayabeque.

Cuando se inició este movimiento solo quedaban con vida algunas frutas tradicionales muy conocidas como el aguacate, el mango y la guayaba, también en franco descenso, por no disponer del relevo a tiempo mediante el cumplimiento, en cada etapa, de la siembra que corresponde.

Tampoco el cuidado se atenía a las exigencias de plantas por lo general nobles, pero igualmente necesitadas de una atención oportuna.

La provincia se empeñó en transformar la situación mediante el incremento de frutales devenidos exóticos como el melocotón y la fresa, por solo mencionar algunos.

Las fincas amplían y comparten los suelos, lo cual ayuda a mejorar la economía de los "finqueros" al alternar, en forma intercalada, con cultivos de ciclos largos que demoran mucho más tiempo para su cosecha, por ejemplo, el plátano, la yuca y la malanga.

Ernesto Rodríguez Hernández, especialista del Grupo Empresarial Agropecuario y Forestal de Mayabeque, explicó que a la par el territorio se enfrasca este año en un programa de siembra de 150 hectáreas de la frutabomba tipo maradol, creación del Instituto Nacional de Investigación de Viandas Tropicales (INIVIT). En diciembre ya deben recogerse las primeras mil toneladas.

Las muchas bondades de esta fruta han sido probadas, y dadas sus características especiales todas las fincas muestran interés en promoverla.

Ello no debe ser parte de un proceso desorganizado, que luego dé lugar a "picos" productivos, sin un esquema para enfrentarlos.

Si se toma como referencia el cierre de julio se observará que, junto a una producción destacada (9 565 toneladas), también sobresale la siembra con un real acumulado de 971 hectáreas de las 580 que marcaba el programa de ese periodo.

Granma recorrió terrenos de varios municipios y en todos encontró la disposición de fortalecer cultivos que aun tradicionales e históricos acusaban inestabilidad, entre ellos, la guayaba y la piña.

Son muchas las cooperativas que sobresalen, pero todos coinciden en que la CPA Antonio Maceo, de Bejucal, es la líder de este programa, creadora de bancos de semilla cuando pocos se fijaban en la importancia de estos. El campesino Lázaro Hernández se convirtió en un fiel exponente de cuánto podía lograrse si se aprovechan al máximo los recursos, la inteligencia y los métodos utilizados en su CPA.

La Miguel Sonería, la Santa Rosa, la Guerrillero Heroico, la Nelson Fernández y la Marverde, en Güines, Quivicán y Madruga, por solo mencionar algunos colectivos, igualmente defienden la causa de los frutales.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir