Los
gobiernos de Colombia y Guatemala coinciden en que la guerra contra
el narcotráfico impulsada por Estados Unidos, el mayor consumidor de
drogas del mundo hoy, ha fallado y en consecuencia instan a
encontrar nuevas opciones para combatir ese flagelo.
Los métodos actuales para neutralizar a los narcotraficantes han
caducado, según afirmaciones de la canciller colombiana, María
Holguín, y del presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina.
"Colombia lo que quiere es mirar todas las distintas
alternativas, teniendo en clarísimo que lo que hay definitivamente
pues no ha funcionado", declaró a reporteros Holguín, quien la
víspera sostuvo conversaciones oficiales en esta capital con su
homólogo Harold Caballeros y el mandatario Pérez Molina.
Según manifestó Holguín a periodistas, su gobierno comparte con
el presidente de Guatemala la necesidad de "hacer algo distinto y la
región necesita eso para hacer cambios".
Asimismo indicó que la Organización de Estados Americanos (OEA)
estudia los distintos escenarios para el combate del trasiego de
narcóticos, incluido el de la despenalización, iniciativa impulsada
por Pérez Molina.
El presidente guatemalteco criticó la semana pasada a la OEA por
su débil compromiso en la lucha contra el narcotráfico y anunció que
abordará el tema en la sede neoyorquina de la ONU este mes.
Viajaré el 26 de septiembre para consensuar estrategias y evitar
que el combate al narcotráfico se quede estancando ante el débil
compromiso de la OEA, fustigó el mandatario el pasado 28 de agosto.
"Los narcotraficantes pretenden hacer de Guatemala un país
productor de drogas y no lo vamos a permitir. Vamos a continuar en
esta lucha y por eso reiteramos la necesidad de encontrar nuevas
rutas para luchar contra este flagelo", insistió Pérez Molina.
Hasta la fecha la OEA ha incumplido con el acuerdo de la VI
Cumbre de las Américas, celebrada en abril último en Colombia, de
hacer un estudio sobre la actual política contra el trasiego de
estupefacientes y encontrar nuevas alternativas para
contrarrestarlo.
También Pérez Molina ha considerado que la vía armada contra el
narcotráfico, como la impulsada en México, fracasó en el mundo e
instó a buscar nuevos métodos para contener su propagación.
"Seguir con estos esfuerzos como los de México nos llama a la
reflexión de que tenemos que ser más creativos y encontrar nuevas
formas para ser más eficientes en el combate al narcotráfico",
señaló a una emisora local el 27 de agosto último.
Casi el 90 por ciento de la cocaína consumida en Estados Unidos
llega a través de México y Centroamérica, revela el balance de 2011
de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, cuyos
13 miembros los elige el Consejo Económico y Social de la ONU.
Los estadounidenses consumen cada año entre 150 y 160 toneladas
de cocaína, acota el citado documento.