En una alocución pública, Santos dijo que se alcanzó un acuerdo
marco, luego de seis meses de reuniones exploratorias para llevar
adelante el diálogo entre ambas partes, el cual consta de una agenda
de cinco puntos.
El primero, dijo el gobernante, se refiere al mayor acceso a la
tierra, a la distribución más equitativa de la prosperidad. Un
segundo punto guarda relación con la garantía para el ejercicio de
la oposición política y la participación ciudadana.
El tercero, señaló el jefe de Estado, sería el fin mismo del
conflicto armado que incluye la dejación de las armas y la
integración de las FARC-EP a la vida civil.
El combate al narcotráfico sería el cuarto, y el quinto se
refiere a los derechos de las víctimas, que implica emprender un
ejercicio de esclarecimiento de lo ocurrido durante estos años de
enfrentamientos.
Hemos trabajado con seriedad y debo reconocer que las FARC-EP
también lo han hecho, todo lo acordado se ha respetado, enfatizó el
mandatario.
Es un camino muy difícil, pero que debemos explorar, y es una
posibilidad que ningún gobernante puede dejar, aseguró, tras
precisar que "el uso de la violencia es cosa del pasado".
Santos enfatizó que no solo Colombia quiere la paz, sino todos
los países latinoamericanos.
Agradeció a los Gobiernos de Cuba y de Noruega. "Sin su concurso
no habríamos llegado a este punto. Ellos continuarán siendo
anfitriones y garantes de este proceso", afirmó Santos, quien
también reconoció la posición de colaboración de los Gobiernos de
Venezuela y de Chile, los cuales —dijo— serán acompañantes de este
proceso.