De
un tiempo acá, un raro espectáculo alcanzaba a verse a simple vista
desde varios puntos de la ciudad de Matanzas, sobre todo del lado
opuesto de la rada yumurina: el montaje de la base de almacenamiento
de combustible integrado por grandes depósitos de hasta 50 mil
metros cúbicos de capacidad.
La obra, que incluye el mantenimiento capital de tanques
construidos hace más de 20 años, permite incrementar las
posibilidades de acopio de crudo.
En el emplazamiento de los depósitos en la antigua base de
Supertanqueros, lo más llamativo fue la utilización de la cubierta
conocida como "domo geodésico", techos constituidos de estructuras
ligeras de vigas y chapas de aluminio con uniones atornilladas, cuya
vida útil supera los 25 años. A diferencia de los techos de acero,
esta novedad tecnológica tiene la virtud de ser más resistente a la
corrosión, en una zona costera como la de la bahía de Matanzas.
Otra ventaja es que permite la disminución de las pérdidas por
concepto de evaporización de los hidrocarburos en esos recipientes
de grandes dimensiones, gracias a la hermeticidad que consiguen
dichas estructuras.
El montaje de los depósitos requirió del empalme chapa a chapa,
piezas de entre 25 y diez milímetros de grosor que, una vez
soldadas, conforman un total de cinco anillos de 12 metros de altura
por 74 metros de diámetros. El resumen magnífico de la obra es el
montaje del llamado "domo", un acto espléndido de ingeniería.
Siguiendo normas cubanas e internacionales, la obligación de
proteger estos tanques del impacto de tormentas eléctricas presenta
cierto grado de complejidad, dadas las amplias dimensiones y poco
peso de la cubierta. La tarea es asumida por la Oficina de
Representación en Cuba de la firma española Aplicaciones Tecnológica
S.A. y el respaldo de un equipo de ingenieros y proyectistas de su
casa matriz.
En opinión del ingeniero Rafael Martínez Peláez, su asesor
técnico aquí, el sistema se conforma por "piezas preelaboradas
capaces de ensamblarse sobre el domo con el mínimo herramental y
exiguas operaciones de montaje. Estos pararrayos son capaces de
conducir a tierra y de forma segura la energía procedente de una
descarga atmosférica".
Como valor añadido, explica Rafael, el sistema dispone de un
equipo de alta tecnología que garantiza la medición continua del
campo eléctrico-atmosférico. El ATSTORM, como se denomina por el
fabricante, es capaz de monitorear todas las fases de las tormentas
eléctricas atmosféricas y por tanto protege el área de forma
integral.
El ingeniero Alejandro Durán Hernández, también integrante del
equipo de dicha compañía, significa que este es el primero de tres
dispositivos de detección contratados por CUPET. Otros dos,
puntualiza, serán instalados en las refinerías de La Habana y
Santiago de Cuba.