Cuba
exhibe hasta hoy una tasa de mortalidad infantil de 4,7 por cada mil
nacidos vivos, indicó la doctora Berta Lidia Castro Pacheco, jefa
del Grupo Nacional de Pediatría del Ministerio de Salud Pública de
la isla.
Aún cuando faltan varios meses para que termine el 2012, se
espera que el país mantenga cifras similares a las alcanzadas en los
últimos años, por debajo de cinco.
En conversación con Prensa Latina, la experta explicó que la
voluntad y decisión política del gobierno, un sistema sanitario,
accesible y gratuito para todos, el programa de vacunación, que da
cobertura al ciento por ciento de los niños cubanos contra 13
enfermedades, contribuyen con esos resultados.
Destacó un estudio solicitado por la Organización Mundial de la
Salud (OMS), sobre las experiencias de Cuba en el área
materno-infantil, desde 1959.
El mismo detalla como a pesar de las condiciones económicas por
las que atravesó la nación, el bloqueo de Estados Unidos a lo largo
de más de 50 años, las afectaciones de ciclones tropicales y daños
derivados de epidemias, se logró reducir la mortalidad infantil de
35,9 en 1960, hasta 5,3 en 2006, y a 4,9 por cada mil nacidos vivos
en 2011.
Al triunfo de la Revolución cubana en el país había un médico por
cada mil ocho habitantes, la atención pediátrica no sobrepasaba el
10 por ciento de la población infantil y menos del 60 por ciento de
los partos eran institucionales, señala Castro Pacheco.
De ahí que en la década de los sesenta, se aplica una política
social centralizada a manos del Estado, que estableció la equidad y
acceso a los servicios sanitarios, garantizando la atención de
grupos vulnerables.
A partir de entonces y durante varios años se establecen medidas
intersectoriales, se desarrollan y perfeccionan programas, se crean
planes como el del médico y enfermera de la familia, que llevaron a
una favorable evolución de los indicadores de salud en Cuba,
manifestó.