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Así se rompe una cadena de impagos
Hace poco asfixiada por impagos, pérdidas e
improductividad; una entidad constructora es rescatada a la
eficiencia por el trabajo en equipo y una mentalidad económica sin
vicios
DILBERT REYES RODRÍGUEZ
Hace menos de un año los pintores Soel Ginarte y Jorge Luis
Fonseca pensaban buscar un nuevo trabajo. Un salario básico mínimo,
"cuando no estábamos interruptos", unido a las deficientes
condiciones de labor, casi les colman la desmotivación y los empujan
a la renuncia.
Con
la prestación de servicios, Soel y Jorge Luis ahora tienen trabajo
suficiente y buenos ingresos.
Pero el impacto inmediato de las ideas frescas que llegaron con
la renovación de la estructura y la dirección de la entonces Empresa
Municipal de la Construcción —ahora Unidad Básica Bayamo, adscrita a
la Empresa Provincial—, les revitalizaron el entusiasmo y el
bolsillo.
"Nos sentimos ahora muy estimulados, con suficiente contenido
laboral y ganando entre 500 y 600 pesos mensuales", afirma Soel y
concuerda Jorge Luis, para quien la motivación actual determina la
calidad del trabajo y "la disposición a estar donde sea y a
cualquier hora".
Ciertamente, hasta diciembre pasado la realidad económica de la
entidad se debatía entre pérdidas financieras, atrasos salariales,
deudas con organismos y plantillas excedidas de trabajadores
indirectos; causas que parecían "atar las manos" a cualquiera que
intentara romper la inercia productiva del centro.
Sin embargo, una mentalidad diferente, convencida de la
posibilidad de salir del bache económico y hacerse rentable con
esfuerzos propios, fue la que el joven director Ramón Cámbar
imprimió al sistema de trabajo de la unidad constructora; con tales
resultados que al cabo de ocho meses el colectivo cumple al 124 % la
producción mercantil, elevó un 40 % la productividad y devolvió la
confianza a sus obreros.
PENSAR Y ENCONTRAR LA SOLUCION
"La idea inicial fue reorganizar la estructura y mejorar la
planificación en función de un primer objetivo: sanear las
finanzas", explica Cámbar.
“Un
contrato serio y detallado rige cada servicio nuestro”, dice el
joven director Ramón Cámbar.
"El análisis fue rápido y elemental: si somos un centro
productor, el único modo de ser rentables es produciendo. Así que
debíamos buscar cómo lograrlo, sobreponiéndonos a las limitaciones
que imponen las obras de rutina (unas decenas de viviendas, pequeñas
obras sociales y otras inversiones) y la consecuente inestabilidad
con los materiales. Bastó estudiarse bien los Lineamientos del
Partido, asumirlos como instrumento real —no consigna—, y
aparecieron las soluciones: primero, potenciar la producción local
de materiales, para lo cual contamos con un magnífico taller que nos
asegura una parte importante de los insumos, y segundo, ampliar
nuestro objeto social a partir de la propia infraestructura,
convirtiéndonos, además, en prestadores de servicios de carpintería,
albañilería, pintura y otros oficios.
"¿Resultado?: ya nuestros obreros no se sientan a esperar por los
recursos que faltan. Cuando no hay madera en la carpintería ni
cemento para las obras, son contratados por otras entidades, e
incluso personas naturales, previo acuerdo con la Unidad.
"Así hacemos bastidores para camas, muebles, reparamos puertas y
ventanas, colocamos cerraduras o cualquier otro trabajo menor de
carpintería. Hoy en Bayamo hay muchas familias acogidas a créditos o
subsidios para construir y no-sotros les damos el servicio de
albañilería con tarifas ventajosas. La demanda actual demuestra que
es una idea factible para mantener los ingresos y desterrar la
interrupción laboral.
"Nos ha ido tan bien que lo asumimos con toda energía, y, además
de honrar nuestro compromiso con las obras planificadas, creamos
brigadas especializadas prestadoras de servicios.
"Una es la de pintores, que cuando falta la pintura es
contratada, y solo por los trabajos en el entorno urbano, fachadas
de viviendas, parques, instalaciones deportivas y otros, ha generado
muchos ingresos. Con apenas diez hombres, hubo un mes que recaudaron
40 mil pesos, y por la demanda que ya tiene la llevaremos a 30
pintores.
"Pasa igual con la brigada de reparación de aceras y contenes,
que cuando demora el cemento va incluso a los silos vacíos y extrae
hasta diez y 12 toneladas de barredura. En sentido general, la
prestación de servicios ha significado un despegue extraordinario",
resume Cámbar.
ATREVIMIENTO Y RESULTADOS
"La primera evidencia positiva —continúa Cámbar— es que, como
nunca antes, la Unidad tiene en cero las cuentas por cobrar y pagar,
lo cual dice mucho de las buenas relaciones y la satisfacción de los
clientes.
"Eso solo es posible con un exigente proceso de contratación, que
define bien las formas de pago por cada actividad, los derechos de
las partes, la envergadura del trabajo, los recursos con que cuenta
el contratista, el tiempo de ejecución... es una cosa muy seria.
"Para tener una idea, solo establecemos contratos con quien tenga
al menos el 50 % de los recursos necesarios y las garantías para el
resto, de modo que se minimice el riesgo de interrupción de la obra
y con ello, una situación de impago al obrero contratado.
"Tal seriedad en el trabajo se ha traducido en mayor credibilidad
y ya tenemos tantos clientes que responder a toda la demanda es un
reto bien difícil. Fíjese que si hasta la fecha debimos producir un
millón 250 mil pesos, hemos ingresado un cuarto de millón por
encima.
"También hemos aumentado en cantidad de trabajadores directos a
la producción: si en diciembre pasado había 58 empleados en
oficinas, ahora quedan solo 18 y somos más eficientes; pues basamos
el reordenamiento en la ubicación de la mayor parte —técnicos y
ejecutores— a pie de obra", acota Cámbar.
Este modo de actuar no ve pasar el tiempo esperando resoluciones
"milagrosas" ni "recursos asignados".
Conocemos del polígono de producción de materiales, del cual
Cámbar fue antes director, y ahora garantiza a sus obras áridos,
pinturas, mosaicos, bloques¼ cuando otros
están parados por déficit.
La entidad está inmersa en el programa constructivo por el
aniversario 500 de Bayamo, y de cómo tiene a cargo decenas de
instalaciones deportivas, culturales, históricas, viviendas de alto
valor patrimonial, "para lo cual ya estamos preparando a cinco
albañiles restauradores; una actividad bien pagada y de impacto en
la solvencia económica de la Unidad".
Eso sí, lamenta con toda razón las limitaciones para adquirir
recursos e insumos necesarios, como herramientas, vagones, palas y
otros que, aun con capacidad de pago, no pueden comprar en las
tiendas territoriales del Ministerio de la Construcción por ser
ellos del Poder Popular, aunque el objeto en definitiva sea el
mismo: construir.
¿Y sobre las pérdidas originadas por incumplimientos de otros?,
le preguntamos.
"Para evitarlas —dice— siempre hay una variante posible que no
sea el facilismo de sentarse a esperar por el cemento o la madera,
sin pensar en el trabajador y la familia dependientes de sus
ingresos, en la rentabilidad del centro y en el perjuicio a la
economía nacional.
"Muchos piensan en recuperar el atraso cuando lleguen los
recursos, pero eso casi nunca sucede; porque pocas veces los
recursos tardíos vienen contemplando la entrega pendiente, y el
retraso nunca se salva. Justo ahí sobreviene la cómoda teoría de
reajustar los planes, echando por tierra toda la planificación
inicial", apunta Cámbar.
"Nosotros padecimos el mismo problema, pero escogimos una salida
diferente: trabajar en equipo y aprovechar al máximo la posibilidad
legal de ampliar el objeto social. Los resultados son evidentes.
"Entonces, siempre hay una solución posible. Solo es cosa de
pensar bien, encontrar la mejor para todos, y después atreverse a
concretarla". |