Teherán.—
El primer ministro iraquí, Nouri al-Maliki, remarcó hoy la necesidad
de hallar una solución pacífica a la crisis en Siria y rechazó toda
intervención militar extranjera, al tiempo que pidió la contribución
de las naciones musulmanas.
Al-Maliki, de confesión musulmana chiita, fue recibido este
viernes por el líder supremo de la Revolución Islámica de Irán,
ayatolah Alí Khamenei, con quien abordó la creciente relación
bilateral y temas de impacto regional, como la guerra que tiene
lugar en suelo sirio.
El jefe de gobierno iraquí, que asistió a la XVI cumbre del
Movimiento de Países No Alineados (NOAL) realizada en Teherán,
insistió en que "una solución pacífica debe aplicarse en Siria a
través de la mediación de Estados islámicos".
Advirtió contra la decisión de ciertos países árabes de enviar
armas a las bandas opositoras sirias, y vaticinó que la crisis en la
nación árabe se propagará a otros vecinos de Oriente Medio si no se
trabaja seriamente en detener la violencia y se fomenta el diálogo.
"Rechazamos cualquier tipo de interferencia foránea y suministro
de armas a las partes en conflicto por cientos países", aseveró Al-Maliki
al apoyar una iniciativa de Teherán para detener las hostilidades y
convocar a conversaciones reconciliadoras entre los beligerantes.
Los cancilleres de los NOAL, que prepararon los documentos que
ratificarán este viernes los jefes de Estado y de Gobierno,
acordaron el miércoles tomar una acción firme para ayudar a revertir
la crisis siria con la cooperación de la ONU.
Al-Maliki señaló ayer que el mundo ha puesto sus esperanzas en
los líderes de la cumbre NOAL, para que adopten medidas destinadas a
resolver las crecientes diferencias étnicas y tribales en esta
región, incluidos los desafíos de seguridad que encara Irak.