Permítame, asimismo, expresarle nuestras sinceras condolencias al
pueblo y gobierno iraní por las pérdidas de vidas humanas y la
devastación provocada por los terremotos que asolaron en días
pasados el noroeste del país y nuestro reconocimiento por la rapidez
de las medidas tomadas, que impidieron que las consecuencias fueran
aun mayores.
Merece también especial mención la República Árabe de Egipto por
su liderazgo y la labor realizada como Presidente del Movimiento en
medio de difíciles circunstancias internacionales.
Señor Presidente:
Hoy nos enfrentamos a la crisis económica, social, política,
ambiental y moral más grave y compleja que recuerde el género
humano. Nuestros pueblos, una vez más, son las principales víctimas
de esa crisis.
Se multiplican la inestabilidad, la especulación, la deuda
externa, la pobreza, la degradación del medio ambiente, la
desigualdad y el abismo entre el Norte y el Sur. Con el 54 % de la
población mundial, los países de nuestro Movimiento solo recibimos
el 20 % de la riqueza.
Las soluciones justas y duraderas no aparecen. Proliferan los
debates internacionales pero, lamentablemente, no con la
participación de todos los países. Las decisiones se toman a
espaldas de la comunidad internacional por unos pocos Estados.
Se impone el intervencionismo abierto o encubierto bajo el manto
de acciones multilaterales. Se aplican nuevas doctrinas de
intervención y se manipulan los conceptos de "responsabilidad de
proteger" y "seguridad humana" que, junto a la política de "cambio
de régimen" y las nuevas concepciones estratégicas de la OTAN,
auguran un nuevo reparto del mundo si no estamos a la altura de esa
inminente amenaza. Ante la codicia por los recursos naturales y las
ansias geopolíticas de las grandes potencias, se impone crear un
valladar que preserve la independencia y soberanía de nuestras
naciones.
Los precedentes recientes, que se caracterizan por desatar
mortíferas guerras como parte de la estrategia de los poderosos para
fragmentar naciones con el fin de recolonizar territorios y
restablecer zonas de influencia, constituyen una violación flagrante
del Derecho Internacional.
Los principios de soberanía, integridad territorial y no
injerencia en los asuntos internos de los Estados son inviolables.
Sin ellos, las naciones pequeñas y débiles serían abandonadas a
merced de las grandes y fuertes. Cuba se opone y se opondrá a toda
acción de fuerza violatoria del Derecho Internacional y la Carta de
las Naciones Unidas.
Cuba hace un llamado a la unidad y a mantenernos fieles a los
principios fundacionales acordados en Bandung y a la Declaración de
Propósitos y Principios y el papel del Movimiento en la actual
coyuntura internacional, adoptada en la XIV Cumbre de La Habana en
2006.
Lo que ayer ocurrió con Libia y los acontecimientos más recientes
en la República Árabe Siria demuestran que el gobierno de los
Estados Unidos, con el concurso de sus aliados europeos en la OTAN,
promueve sin ningún disimulo el derrocamiento por la fuerza de
gobiernos soberanos. Hemos apoyado, y lo reafirmamos hoy, el derecho
del pueblo sirio al pleno ejercicio de la autodeterminación y la
soberanía, sin injerencia ni intervención extranjera. Confiamos en
la capacidad del pueblo y el Gobierno sirio para resolver sus
problemas internos mediante el diálogo y la negociación.
Señor Presidente:
La promoción de la paz, la solidaridad, la justicia social y el
desarrollo sostenible, es el único camino para asegurar el futuro.
Si el MNOAL no asume el papel que le corresponde de coordinar y
defender nuestras posiciones ante los grandes desafíos que enfrenta
la humanidad, si no promueve la defensa de nuestros intereses
colectivos, si no acciona como un bloque diverso, pero unido y
solidario, si no se empeña en frenar la selectividad y el doble
rasero en el tratamiento de los derechos humanos y de la imposición
de patrones hegemónicos en materia de democracia, y si no sabe
oponerse a los intentos de imponer el "pensamiento único" como
patrón universal, poco habremos hecho. Y nada podremos hacer
dispersos y separados.
Mientras persista la grave amenaza que representan las más de 20
mil armas nucleares existentes en el mundo, mientras los gastos
militares mundiales continúen incrementándose, casi la mitad
concentrados en un solo país, el desarme nuclear tendrá que seguir
siendo uno de nuestros objetivos priorizados.
Es inaceptable e inmoral que se continúe gastando más en armas
que en promover el desarrollo.
Como dijera el compañero Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución
Cubana y personalidad histórica de nuestro Movimiento en una cumbre
como esta, en Harare, Zimbabwe, en 1986 y cito: "Basta ya de la
ilusión de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas
nucleares. Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los
enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las
enfermedades, la ignorancia".
Mientras prevalezca la manipulación de la no proliferación,
basada en la doble moral y el interés político, en la existencia de
un club de privilegiados y en la negación del derecho al uso
pacífico de la energía nuclear a los países del Sur, como ocurre con
la República Islámica de Irán, dicho asunto deberá seguir siendo
objeto de nuestra atención permanente.
Apoyamos la causa del pueblo palestino y su derecho inalienable a
la autodeterminación en un Estado independiente, con Jerusalén
Oriental como su capital. No cejaremos en nuestro reclamo a favor de
Palestina como Estado miembro de las Naciones Unidas.
Respaldamos firmemente el derecho legítimo de Puerto Rico a ser
independiente.
Apoyamos firmemente el reclamo de la República Argentina de
recuperar la soberanía sobre las Islas Malvinas.
Nos oponemos a los insolentes e insostenibles patrones de
producción y consumo que son inherentes a las sociedades
desarrolladas y que paulatinamente se están transfiriendo a nuestras
naciones.
Abogamos por un nuevo orden mundial de la información y las
comunicaciones, en el que no se interprete y escriba la historia
desde la óptica de los poderosos, ni se creen estereotipos a
conveniencia, ni se promueva el consumismo más irracional.
Insistimos en la necesidad de reformar profundamente a las
Naciones Unidas y democratizar su Consejo de Seguridad para que
actúe en nombre de todos y dentro de su mandato.
Señor Presidente:
El heroico pueblo cubano ha tenido que pagar un precio muy alto
por la defensa de su independencia y soberanía. Ha resistido desde
presiones políticas, insidiosas campañas de mentiras, subversión y
terrorismo, la invasión militar y la amenaza de exterminio nuclear,
hasta el más despiadado, largo y cruel bloqueo económico de la
historia, impuesto por la potencia más poderosa del Planeta. Pero
Cuba se mantiene firme en la defensa de las conquistas de nuestro
pueblo y en el perfeccionamiento de nuestro sistema, sin
imposiciones externas.
A nombre de nuestro pueblo, les agradezco profundamente la
solidaridad y apoyo que siempre nos ha brindado el Movimiento de
Países No Alineados. Igualmente, este podrá seguir contando siempre
con la contribución honesta y solidaria de Cuba en nuestra batalla
común.
El Movimiento es hoy más necesario que nunca. Debemos exigir y
defender las reivindicaciones de los miles de millones de seres
humanos que viven en los países del Sur y reclaman sus derechos.
Los retos son grandes, pero nuestra determinación debe ser mayor.
Sabemos que la razón está de nuestro lado y tenemos fe en la lucha
de los pueblos. Nunca renunciaremos a un mundo de paz, justicia,
equidad y desarrollo para todos.
Muchas gracias.