Y de momento parece posible. El deseo de los británicos y de los
visitantes extranjeros por vivir el espíritu olímpico ha provocado
un aumento en la venta de entradas.
"La transición a los que serán los mayores Juegos Paralímpicos
fue una gran operación en un periodo de tiempo escaso. Serán unos
Juegos realmente espectaculares", dijo el director ejecutivo del
Comité Organizador, Paul Deighton.
Los anfitriones aseguran que solo necesitaron cinco días para
transformar la villa, que acogió a más de diez mil atletas olímpicos
y que ahora aloja a 4 280 paralímpicos, 3 500 miembros de los
equipos, 1 225 personas que trabajan en los Juegos y 22 perros guía.
Entre las instalaciones se incluye un centro de reparación de sillas
de ruedas. Nunca antes hasta 166 Comités Paralímpicos habían estado
representados en unos Juegos.
Hay 1 800 usuarios de sillas de ruedas entre los competidores de
21 deportes y 503 juegos de medallas para disputar en 19 recintos,
17 menos que en los Olímpicos.
Pero lo que más se buscará emular es ese apreciado espíritu de
los Juegos de Londres, que destacaron por su atmósfera relajada y
amistosa, así como por el éxito del equipo local, tercero del
medallero. "Es fantástico competir en casa, inspirado por el éxito
del equipo olímpico", dijo Nick Beighton, remero británico.
Londres también se ha puesto de nuevo su traje de fiesta para los
Paralímpicos. Regent Street, la principal área comercial en el
centro de la capital británica, sigue engalanada con las banderas de
las naciones representadas en la cita y sus vidrieras muestran temas
deportivos.
Los enormes aros olímpicos que estuvieron suspendidos del Tower
Bridge y otras atracciones de la ciudad durante los Juegos, han sido
reemplazados por los arcos que forman el Agitos, el símbolo oficial
de los Paralímpicos.
La seguridad se ha relajado con una nueva mezcla de 3 500
soldados y entre 4 000 y 5 000 agentes privados. Cerca de 7 000
policías están activos en Londres cada día.
"Los números se reducen, pero la seguridad es la misma", dijo
Chris Allison, de la Policía Metropolitana, responsable de la
seguridad en los Juegos.
El transporte, que funcionó inesperadamente bien durante la justa
previa, puede ser un nuevo reto dado que la capital comienza a
retomar su actividad habitual, tras el fin de las vacaciones de
verano.
Los Paralímpicos están más concentrados en el Parque Olímpico,
menos diseminados, lo que facilita el movimiento. También hay menos
carriles cerrados por el tráfico de las personas que participan en
la lid.