Gracias a la adecuada manipulación del embalse y a la permanente
vigilancia del evento lluvioso, al cierre de esta edición, casi 36
horas después, la mayor represa de Cuba estaba a punto de recuperar
el volumen establecido para esta época del año —920 millones de
metros cúbicos— sin que fuera preciso realizar la complicada y
costosa evacuación de las comunidades y asentamientos ubicados aguas
abajo de la Zaza.
El Consejo de Defensa Provincial y la Delegación del Instituto
Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), siguieron minuto a minuto
la transformación de la avenida y mantuvieron listo el dispositivo
por si era necesario proceder con la evacuación de las personas,
pero afortunadamente la operación esta vez pudo evitarse.
Desde la apertura de las compuertas, sobre las 8:00 a.m. del
lunes, hasta la tarde de ayer, por el aliviadero de la presa habían
salido unos 50 millones de metros cúbicos de agua, vertimiento que
según los especialistas de Recursos Hidráulicos no ha traído
contratiempos para los habitantes de la zona sur, en particular las
comunidades pesqueras ubicadas en la desembocadura del río Zaza.
Según confirmó a Granma Rafael Rangel, subdelegado de
Recursos Hidráulicos en Sancti Spíritus, el incremento en los
volúmenes del embalse se correspondió con crecidas de los
principales ríos que lo alimentan (Zaza, Tuinucú, Yayabo y Cayajaná),
a su vez estimulados por las precipitaciones reportadas en la
provincia durante el domingo y el lunes y el consiguiente
escurrimiento que en buena medida se mantenía todavía este martes.
Tal situación llevó también unos 126 millones de metros cúbicos
de agua a las restantes presas del territorio, de las cuales se
mantenían aliviando ayer Tuinucú, Siguaney, Higuanojo, Banao y
Aridanes, mientras Lebrije se encontraba evacuando por su obra de
toma.