El tren da la hora

ORTELIO GONZÁLEZ MARTÍNEZ

CIEGO DE ÁVILA.—De un tiempo acá, Lucía López Santoya, la boyera más renombrada de la provincia avileña, residente en el poblado de Colorado, en pleno ferrocarril central, ha vuelto a servirse del pitazo de la locomotora para poner su reloj en hora; se trata de la que va desde Ciego de Ávila hasta Baraguá, la última de las rutas que comenzó a funcionar en la provincia.

Fotos del autorLa falta de un andén, en Baraguá, ocasiona molestias a los pasajeros.

Para vivir de cerca la exactitud cronométrica sobre rieles, Granma compartió varios recorridos con viajeros y tripulaciones del ferrocarril.

OPCIÓN "SALVADORA"

El esfuerzo mancomunado de la máxima dirección del Partido y el Gobierno en la provincia, la Unidad Empresarial de Base (UEB) Ferrocarriles de Ciego de Ávila, la de Vías y Puentes, los talleres ferroviarios, entre otras entidades, con la suma del ingenio creador de muchos innovadores, hicieron el milagro de poner a punto las locomotoras y los coches para los pobladores.

Entre los trenes de más reciente puesta en funcionamiento se encuentran el de Morón-Perea, por la Línea Norte; el de Ciego de Ávila-Limones Palmero, el de Morón-Silveira, en el municipio de Venezuela; y el de la ciudad capital a Baraguá.

De acuerdo con datos ofrecidos por Luis Mirás Valdivia, jefe del Departamento Comercial de la UEB Ferrocarriles de Ciego de Ávila, los nuevos servicios cumplieron el itinerario con un índice de eficiencia superior al 90 %.

Sandra Carralero Velázquez, quien vive en la capital provincial y tiene a toda su familia en el poblado de Silveira (también conocido como Quince y Medio), afirma que el tren se ha convertido en su opción "salvadora", sobre todo los fines de semana, cuando junto a sus dos hijos se traslada a casa de sus padres.

"Me evito las máquinas de alquiler que me cobran 15 pesos; pues en tren viajo segura por solo cuarenta centavos. Además, el que cubre esta ruta es muy puntual, tanto que en una ocasión llegué a la estación diez minutos después de la hora y ya había pasado.

"Si tuviera que pensar en algo a mejorar, sería la iluminación; por la noche el alumbrado es casi nulo. Pero en sentido general, las opiniones que escucho y comparto son favorables".

Indisciplinas como esta no pueden repetirse.

Avisado de que había un periodista a bordo, Yeranis Nieve Corchete, conductor, se aparece con un "¿quién lo autorizó a tirar fotos?".

Sorteado el malentendido, el intercambio se hizo ameno. Uno preguntaba y el otro respondía.

"Prestamos servicios desde hace dos meses y no es un tren para el verano, como muchos piensan. Llegó para quedarse".

Comentó que el viaje más nutrido es el de las 6:20 a.m. hacia la capital provincial. "Muchas personas de Baraguá, Colorado y Vicente trabajan en Ciego y este es el medio más fiable. Hasta ahora hemos cumplido con el itinerario casi con precisión milimétrica. Por eso confían en nosotros".

Habló también de algunas indisciplinas a bordo por parte de los viajeros: de los que le exigen detenerse en la zona de El Way, en Baraguá, donde "siempre quieren quedarse muchos", pero no es una parada autorizada. Sin dudas, el tema de la disciplina social pasa por la responsabilidad y vergüenza personales, pero es también principio que debe defender cada quien desde su puesto de trabajo; le compete, por tanto, a la tripulación impedir que proliferen (como la insensatez de Yoán González Acosta, quien permaneció casi todo el trayecto en la escalerilla del coche).

Yeranis exalta, además, la calidad de la reparación realizada al Ferrocarril Central. "Eso nos permite movernos a mayor velocidad; siempre llegamos en tiempo". Tal afirmación es corroborada por Osmany Romero, jefe de estación en el poblado; y lo reafirmó el reportero: a las 4:30, la hora señalada, el tren anunciaba con sus pitazos que emprendía el viaje de vuelta hacia la capital provincial.

Es contradictorio que algo más fácil de poner a punto, el paradero del poblado de Baraguá, ni siquiera se haya comenzado a construir. O que un elemental "toque" de pintura falte en algunas señales de la vía; detalles que harían resaltar aún más la impresionante recuperación y la imprescindible seguridad. A toda máquina, y ya de regreso, fueron estas algunas de las sugerencias "avistadas".

 

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