Los miembros del nuevo Parlamento del Gobierno Federal de Somalia
eligieron hoy al exministro de Trabajo Mohamed Osman Jawari, como el
nuevo presidente de la Asamblea Nacional.
Jawari tenía como principal competidor en la primera ronda de
votaciones a Ali Khalif Galaydh, que fue primer ministro de Somalia
de 2000 a 2001, quien se retiró en la segunda vuelta, por lo que el
exministro fue nombrado presidente del Parlamento.
Tras la elección del presidente del Parlamento, los legisladores
somalíes deben elegir al jefe de Estado del país, y aunque se prevé
que eso suceda en los próximos días, se desconoce cuál será la fecha
exacta del nombramiento.
El favorito para acceder a la Presidencia es el jefe de Estado
saliente, Sharif Sheikh Ahmed, que llegó al poder en 2009, aunque
también ha presentado su candidatura el primer ministro saliente,
Abdiweli Mohamed Ali.
Según un plan de transición que se trazó en 2011 para Somalia,
respaldado por la ONU y la Unión Africana (UA), todo el proceso
debía haber finalizado el pasado 20 de agosto, pero se ha demorado,
entre otras cuestiones, por el rechazo del nombramiento de 50
diputados que no cumplían con las condiciones para ser miembros del
Parlamento.
En las últimas semanas, el proceso se vio eclipsado por informes
de la ONU y de la UA que acusaban a ciertos grupos implicados en la
transición de usar el soborno, la intimidación y la violencia para
influir en la elección de los diputados.
La principal amenaza para la transición política en Somalia sigue
siendo la milicia radical islámica Al Shabab, que controla parte del
sur y el centro del país.
No obstante, Al Shabab, que perdió el control de Mogadiscio hace
un año, ha ido perdiendo posiciones en los últimos meses por la
ofensiva de la fuerza multinacional de AMISOM y los soldados del
Ejército somalí.
La milicia, que hace meses anunció su adhesión a la red
terrorista Al Qaeda, pretende instaurar un Estado musulmán de corte
wahabí en el país del Cuerno de África.
Somalia vive en un estado de guerra civil y caos permanente desde
1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que
dejó al país sin gobierno efectivo y en manos de milicias
islamistas, señores de la guerra tribales y bandas de delincuentes.