La
exsenadora colombiana Piedad Córdoba negó aquí la existencia de
políticos secuestrados y afirmó que hoy en su país se requiere solo
voluntad para conseguir la paz.
En una entrevista con el diario ecuatoriano El Telégrafo, Córdoba
aseguró que las guerrillas han manifestado su interés por lograr la
paz, pero el Gobierno no la quiere y hasta que se pongan de acuerdo
es difícil.
La también vocera del colectivo Colombianos y colombianas por la
paz expuso que son 28 las personas que esta agrupación ha logrado
liberar, pero no tienen más casos en agenda.
Su colectivo de lucha, señaló, ha insistido en construir un
instrumento para que el mismo Gobierno informe realmente cuántas
personas están en poder de la guerrilla y del Estado y quiénes son.
Respecto a la necesidad de un apoyo regional en ese propósito,
consideró que es importante porque los países de esta área son muy
parecidos.
En cuanto a su destitución en 2010 como senadora por supuestos
vínculos con la guerrilla manifestó que fue producto de una
estrategia para acallar las voces contrarias a la que la élite
política de su país plantea, sobre todo en lo referido a profundizar
la guerra.
Córdoba aseguró que se reunió solo una vez con el líder
guerrillero Raúl Reyes pero con la autorización del Gobierno para
tramitar la liberación de los primeros secuestrados.
Sin embargo, reiteró que ella no es miembro de la guerrilla
colombiana, ni jamás ha tenido una militancia armada. Lo que sí creo
es que no se puede lograr la paz si no se habla con quienes están en
una profunda contradicción política y militar con el Gobierno,
señaló.
Apuntó que el coincidir conceptualmente con la guerrilla no la
hace miembro de ésta, pero en Colombia se generó una polarización
muy fuerte alrededor de quienes consideran que la salida militar
está agotada, no solo para el Gobierno, sino para la guerrilla.
La también mediadora en 2008 entre el Gobierno y las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para la liberación de
políticos secuestrados, enfrenta acciones legales interpuestas por
la Procuraduría General de su país.
Por su parte, ha instaurado acciones jurídico-administrativas en
la Corte Constitucional y en el Consejo de Estado, pero hasta el
momento no han sido resueltas aunque aspira a ello.
En torno a declaraciones suyas sobre derrocar al presidente
colombiano, aclaró que se refirió a la revocatoria del mandato,
establecida en la Constitución, nunca a un golpe de Estado, aún
cuando pueda ser un mal gobierno.
Para esta activista social, la participación ciudadana juega un
papel importante para terminar con la guerra en Colombia.
Concluyó que en la medida en que este proceso de paz pueda
avanzar hacia una salida política y negociada, lo apoyará.