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Estación Experimental Indio Hatuey
Eje de innovación tecnológica para el desarrollo
local
Institución con medio siglo de creada que
avanza hacia la consolidación de sistemas agrícolas sostenibles
OLGA DÍAZ RUIZ
El sobresaliente desempeño del colectivo de la Estación
Experimental Indio Hatuey (IH) y su sistemática labor investigativa
para lograr un desarrollo agrario sostenible en Cuba, le hicieron
merecedor de una felicitación de Fidel con motivo del aniversario 50
de la creación de este centro científico de excelencia, el primero
de la rama agropecuaria fundado después del triunfo de la Revolución
por iniciativa del Comandante en Jefe.
Antonio
Suset, coordinador de la línea de desarrollo agrario y local
sostenible en IH.
Ubicada en Perico, Matanzas, esta institución sui generis
de la enseñanza superior ha diversificado durante los últimos años
sus líneas de investigación y áreas de impacto, imprimiendo a los
nuevos proyectos un enfoque holístico, multidisciplinario e
integral, en consonancia con las demandas del territorio y las
necesidades de la economía nacional.
LA SOSTENIBILIDAD COMO PRINCIPIO
Entre los signos distintivos de la actual fisonomía del centro,
destaca la búsqueda de estrategias efectivas que posibiliten la
producción integral de alimentos y energía, evitando el empleo de
insumos químicos. Este empeño condujo a la transición del modelo de
finca tradicional al de finca agroenergética, un concepto de
avanzada que interrelaciona diferentes tecnologías, con el propósito
de mejorar la calidad de la vida rural y proteger el entorno,
explicó Dairom Blanco, investigador del Proyecto BIOMAS-CUBA que
también lidera IH.
Fernando Donis, ingeniero químico y propietario de la hacienda
Cayo Piedra —insertada en la implementación de este modelo—, refirió
que la nueva visión contempla también el empleo de microorganismos
como biofertilizantes y bioplaguicidas en lugar de compuestos
químicos; lo cual incrementa el rendimiento de la producción, mejora
los suelos, imprime mayor calidad y valor nutricional al producto
final —totalmente libre de agrotóxicos—, y enriquece sus propiedades
de conservación.
El trabajo en Cayo Piedra, como en otras fincas de su tipo, se
realiza en armonía con la naturaleza, complementando el paquete
científico que se modela en la Estación. Rescata la tecnología
orgánica, supera los resultados de la aplicación tradicional de
químicos y abarata considerablemente los costos de producción,
precisó Donis.
Pero no obstante los buenos resultados —solo en el área de
cultivos varios, Cayo Piedra entrega más de 1 500 toneladas de
productos a la comercialización estatal—, todavía este es un
proyecto en ciernes, que se estudia para extenderse a un mayor
número de instancias productivas y regiones del país.
Insertada en una política económica de largas miras que garantice
la sostenibilidad, IH promueve otras soluciones tecnológicas que
facilitan la producción integral de alimentos a partir de la
utilización de biomasa como fuente renovable de energía,
destacándose entre ellas la producción y uso del biogás a partir de
excretas animales, señaló Jesús Suárez, investigador del centro en
el área de agroenergía.
DESARROLLO LOCAL COMO META
En IH prima también el empeño de que los actores locales sean los
protagonistas y principales beneficiarios de los paquetes
tecnológicos que impulsa la institución docente, acompañando al
gobierno municipal en la formulación de estrategias para garantizar
el autoabastecimiento del territorio y su desarrollo cultural,
social y económico.
Esta estrategia atiende con prioridad el desarrollo rural
participativo, las interacciones empresa-comunidad-gobierno local,
los procesos de difusión y adopción de tecnologías, la innovación en
las entidades del sector agropecuario y un mayor acercamiento a los
pequeños productores, incorporando al sistema la obtención y empleo
de energía renovable en las fincas.
Antonio Suset, coordinador de la línea de desarrollo agrario y
local sostenible en IH, señaló que desde 1997 la instalación comenzó
a vincularse a los proyectos de desarrollo local en los municipios
de base económica agropecuaria, y a implementar metodologías
participativas vinculadas a las labores agrícolas.
Según afirmó, sumar a los productores a los procesos de
innovación científica y tecnológica que en el centro se llevan a
cabo es un factor primordial, y esto ha repercutido en el incremento
cuantitativo y cualitativo de la producción local.
El objetivo hacia el futuro es convertir IH en un laboratorio de
sistemas agroecológicos de bajo impacto ambiental, modelos
independientes del consumo de combustibles fósiles, que integren la
producción de alimentos y de la energía necesaria para obtenerlos,
destacó Giraldo Martín, director de la institución de enseñanza
superior. "Estamos seguros de avanzar por el camino correcto con el
propósito de consolidar estos conceptos y extenderlos con éxito a
escala productiva. Ese es nuestro reto mayor". |