El
canciller de Ecuador Ricardo Patiño agradeció hoy la solidaridad de
la inmensa mayoría de los países de la Organización de Estados
Americanos (OEA) quienes apoyaron el derecho de su país a otorgar
asilo diplomático a Julian Assange.
Esta es una votación histórica, es un triunfo de los países
pequeños y nos sentimos contentos, afirmó durante una rueda de
prensa en esta capital, minutos después de que los ministros de
Relaciones Exteriores de la OEA mostraron una posición casi unánime
a favor de Quito.
Canadá se opuso a la aprobación del texto sometido a votación y
Estados Unidos presentó algunas reservas, si bien dio su visto
bueno.
El titular de Relaciones Exteriores de Ecuador destacó que el
documento adoptado refrendó la vigencia de lo establecido en el
derecho internacional para las relaciones entre los estados, sobre
todo lo establecido en el artículo 22 de la Convención de Viena
(1961) sobre la inviolabilidad de las delegaciones diplomáticas.
Asimismo, subrayó la solidaridad mostrada con el gobierno
ecuatoriano en el diferendo que mantiene con Reino Unido, y la
invitación para que ambas naciones resuelvan sus diferencias
mediante el diálogo.
A juicio del canciller es importante el reconocimiento a la
obligación por parte de los estados de no convocar legislaciones
internas para justificar el incumplimiento de las normas del derecho
internacional.
Patiño aseguró que el respaldo de 32 países de toda América
Latina, Centroamérica y el Caribe, así como las reservas de Canadá y
Estados Unidos demuestran lo dicho por el presidente ecuatoriano
Rafael Correa: estar cerca geográficamente no indica que exista
cercanía política, enfatizó.
La decisión dejó ver con claridad la existencia de un consenso
sin Washington, agregó.
Reconoció la decisión, valentía y soberanía mostradas por los
países latinoamericanos.
En este sentido recordó la rápida movilización desde los primeros
momentos de los miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos
de Nuestra América (ALBA) y de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur),
quines respaldaron a Quito de manera unánime.
Como países pequeños, nuestra única forma de responder era con la
solidaridad de los países, con el reclamo del derecho internacional,
porque la razón no pide fuerza, aseguró.