Boxeo olímpico

Cuando Rio suena…

ALIET ARZOLA LIMA

Se apagó la llama olímpica hace 12 días en Londres, pero no se nos antoja demasiado temprano para pensar desde ya en la próxima cita estival. Rio de Janeiro 2016 está a "solo" cuatro años, periodo en el que cada atleta, de cualquier disciplina, debe prender los motores y examinar el más mínimo desperfecto en pos de llegar a la urbe sudamericana con los mecanismos muy bien ajustados.

Foto: Marcelino VázquezPor su edad y extraordinario nivel, Robeisy Ramírez debe ser uno de nuestros más fuertes aspirantes en Río 2016.

En esa línea, tal vez el boxeo necesite redoblar esfuerzos, debido a los cambios inminentes de la disciplina, fruto de los planes radicales de Wu Ching Kuo, presidente de la Asociación Internacional de Boxeo Amateur (AIBA), cuyo deseo radica en establecer cierta similitud entre el deporte aficionado y el profesional.

Entre otras cosas, la alta cúpula de la AIBA está valorando descartar el casco protector y ya se ha aprobado la sustitución de la puntuación computarizada por el método tradicional utilizado en el profesionalismo, con tres jueces y un sistema de tarjetas de diez unidades, en las cuales se juzgarán todas las habilidades del pugilista, no solo su capacidad para golpear.

"Sería lo mejor para los atletas. El estilo es lo esencial, todo se tomaría en cuenta, de forma que el ganador sea el que muestre un boxeo superior", sentenció Wu, quien también se ha preocupado por la readaptación a que deben someterse los jueces y árbitros.

"Ellos (los magistrados), actualmente, juzgan siguiendo los patrones de sus regiones. Un continente distinto implica una forma distinta de ver las cosas. Queremos capacitarlos y uniformar criterios", declaró el rector de la AIBA, consciente de la inflexión que supondrían las transformaciones.

"Necesitamos hacer las cosas sobre la base de un buen concepto, debemos evaluar correctamente y no precipitarnos, pues una vez realizado un cambio es muy complicado volver", remarcó.

Aunque todavía no se ha dado fecha exacta para el anuncio de las medidas, la idea de la "profesionalización" no es de ayer. Un par de años atrás fue inaugurada la Serie Mundial de Boxeo, una especie de liga en la que son protagonistas los peleadores amateurs, eso sí, con las reglas del pugilismo rentado, solo que después tienen la libertad de inscribirse en cualquier competencia de la AIBA, incluso en las Olimpiadas.

En este sentido, los planes de Wu no se detienen y ya se proyecta la aparición —en el otoño del 2013— de un nuevo organismo, la AIBA Pro Boxing (APB), reforma que facilitará la participación en Juegos Olímpicos de púgiles profesionales de todas las latitudes que tengan menos de dos años en el mundo rentado, y no más de 15 peleas en dicho campo.

Sesenta y seis de estos hombres tendrían la oportunidad de inscribir su nombre bajo los cinco aros, divididos en 56 clasificados de la APB y el resto de las mencionadas Series Mundiales implementadas dos años atrás, sin obviar a los amateurs que ganen sus derechos en los tradicionales torneos preolímpicos.

CUBA NO ALTERA SUS METAS

De concretarse la espiral de cambios mencionados, implicaría la modificación de las tácticas y los planes de entrenamiento de los pugilistas aficionados de cara a Río 2016, donde se prevé la disputa más férrea con los "invitados profesionales" y ya con las nuevas reglamentaciones en vigor.

Precisamente, en la urbe brasileña, Cuba tiene cifradas grandes esperanzas, teniendo en cuenta los resultados de Londres y la proyección de una armada muy joven. "La perspectiva es que los ocho lleguen a Rio, pero deben tener un comportamiento adecuado en el ciclo. De Beijing solo repitió un hombre (Roniel Iglesias) ahora, y dentro de cuatro años estarán quienes mantengan una adecuada disciplina y calidad", en opinión de Alcides Sagarra, quien durante años dirigiera la escuadra cubana.

Reducir los puntos vulnerables en combates que, previsiblemente, tendrán otras características, debe ser la meta de los cubanos, aunque el fin siempre será el mismo, justo como asegura el propio Sagarra. "No nos gusta culpar al arbitraje ni a nada que influya en una decisión adversa para nuestros hombres. Ellos tienen una preparación maravillosa y siempre les pedimos que suban al cuadrilátero y resuelvan cualquier problema o situación que se les presente. Eso nunca cambiará".

 

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