En
un acto inédito y de trascendencia histórica, las dos cámaras del
Tribunal Constitucional alemán pusieron fin este viernes a una sabia
medida que tenía como meta evitar que el Ejército actuara contra la
población civil, un temor que fue heredado de la época de abusos del
régimen nazi. La más alta instancia jurídica del país legalizó el
uso de medios militares por parte del Ejército sobre el territorio
nacional contra posibles amenazas terroristas.
Aunque la sentencia estipula que tales acciones deben ser
llevadas a cabo bajo estrictas condiciones, la decisión anunciada
por el Tribunal consternó a un amplio sector de la población y
provoco ácidos comentarios en la prensa. Hasta ayer el país había
vivido con la certeza de que sus soldados solo abandonarían sus
cuarteles en Alemania para luchar contra grandes catástrofes
naturales o para viajar a países lejanos, como Afganistán.
En las últimas seis décadas, la intervención armada sobre el
territorio alemán, en caso de amenazas terroristas, había estado
reservada a las fuerzas de la policía con el fin de separar
claramente las operaciones de defensa nacional del Ejército y las
operaciones de seguridad interior, tal como ocurrió en 1972 durante
los Juegos Olímpicos en Múnich, cuando un comando palestino tomó
como rehenes a varios deportistas de la delegación de Israel.
Según la decisión del Tribunal Constitucional, que tiene su sede
en Karlsruhe, el Ejército podrá utilizar sus medios militares en el
país en caso de que exista una "situación excepcional de naturaleza
catastrófica", una decisión que no tiene precedentes en el país
desde que el canciller Konrad Adenauer diera vida a la Bundeswehr,
el moderno Ejército alemán, en noviembre de 1955.
La sentencia del Tribunal no autoriza al Ejército a actuar para
evitar peligros que puedan surgir de una manifestación, ni tampoco
permite la actuación de aviones de combate para abatir a un avión
que transportara civiles y que hubiese sido secuestrado por
terroristas. En un caso así, los pilotos de guerra alemanes solo
tendrán permiso para realizar disparos de emergencia y lograr el
aterrizaje del avión secuestrado.
Según la sentencia del Tribunal Constitucional, el despliegue de
las fuerzas militares solo es posible como último recurso y
corresponderá al Gobierno federal en su totalidad evaluar los
llamados "casos de extrema urgencia" que justifiquen un despliegue
militar en territorio alemán.
La sentencia fue bien recibida por los dos partidos
democristianos, CDU y CSU, que comparten el Gobierno junto con los
liberales del FDP. La oposición socialdemócrata del SPD y Los Verdes
acogieron bien la decisión, si bien algunos portavoces lamentaron
que la Corte no haya aclarado lo que entiende por una "situación
excepcional de naturaleza catastrófica".
El partido La Izquierda rechazó la sentencia y comentó que
encerraba una reforma de la Constitución llevada a cabo por la
puerta trasera y que hacía posible la militarización de la política
interna alemana. "Es una decisión catastrófica de Karlsruhe",
advirtió el influyente periodista del Süddeutsche Zeitung Heribert
Prantl en un editorial. "Los jueces no han interpretado la Ley
Fundamental [Constitución], sino que la han cambiado, y esa no es su
tarea".