OSLO, 17 agosto.— El Gobierno noruego designó hoy como nuevo jefe de
Policía a Odd Reidar Humlegard, con la misión de reformar a las
fuerzas de seguridad, severamente cuestionadas por su pésima
actuación ante los atentados del 22 de julio de 2011.
Su predecesor en el cargo, Oeystein Maeland, renunció el jueves,
apenas tres días después de la publicación de un informe que sacó a
la luz numerosos errores de la reacción policial ante los ataques
perpetrados el pasado verano por el ultraderechista, Anders Behring
Breivik, quien masacró a 77 personas.
De acuerdo con el reporte de una comisión independiente que
investigó el doble atentado en Oslo, las autoridades noruegas
actuaron de forma tardía e ineficiente.
Una reacción más rápida de la policía era posible. El autor de
los ataques habría podido ser detenido antes, subrayó el texto.
Por ello se van a realizar grandes cambios, entre otras cosas,
para tener en cuenta el informe de la comisión del 22 de julio,
afirmó la ministra de Justicia, Grete Faremo, al anunciar en
conferencia de prensa la designación de Humlegard al frente de las
fuerzas policiales.
El próximo viernes la justicia noruega dictará sentencia contra
Breivik, procesado por la matanza de 69 personas en el campamento
juvenil del Partido Laborista Noruego, y por la muerte de otras ocho
víctimas tras la explosión de una bomba en el complejo gubernamental
de Oslo, horas antes.
Según el reporte presentado al primer ministro, Jens Stoltenberg,
el ataque contra las oficinas del Gobierno se hubiera evitado con la
aplicación eficaz de las medidas de seguridad existentes.
Además, la Policía recibió un aluvión de críticas por su presunta
morosidad ante los hechos, ya que pasaron al menos tres horas entre
el atentado en Oslo y la detención de Breivik en Utoya, aún cuando
su nombre ya era conocido por los servicios de seguridad.