Sistemas de riego hechos en Cuba

Agua que retoma el surco

YUDY CASTRO MORALES y ANNERIS IVETTE LEYVA

Los primeros sistemas de riego de factura cubana están en venta. Hace seis meses que el fruto de una bien pensada inversión, llevada a cabo por el Ministerio de la Industria Sideromecánica (SIME), se comercializa como parte de las ofertas del Programa Campesino, dirigido a apoyar fundamentalmente a los nuevos productores, usufructuarios de tierras.

Foto: Ismael BatistaCICMA tiene a su cargo el integrar los componentes y responder por el montaje y la asistencia técnica.

Quienes contribuyeron a su materialización resaltan lo revolucionario de este logro para la industria nacional; mientras, en el campo empiezan a elogiar la "maravilla de maquinita".

Calificativos aparte, lo cierto es que un módulo de este tipo con patente nacional, nos pone en el camino de una doble independización: la de sustituir las importaciones de sistemas de riego por aspersión semiestacionarios, y la de evitar que muchos productores miren al cielo cuando quieran ver caer agua sobre sus tierras.

SIN SUBSIDIOS, PERO MÁS BARATOS

Cuando en julio del pasado año arrancó la fabricación, la industria nacional asumió el reto de hacer sistemas de riego de calidad y de menor costo que los importados (al menos en un 25 %), los cuales se venderían a precios sin subsidio y estarían dirigidos a los programas de ceba de ganado y producción lechera, fundamentalmente, así como a los de desarrollo porcino y cultivos varios.

Algunos contratiempos, propios de la puesta en marcha del atrevido proceso inversionista, impidieron que el Centro de Investigaciones y Construcción de Máquinas (CICMA), subordinado al SIME, entregara el ciento por ciento de los 1 400 sistemas contratados con el Grupo Empresarial de Logística de la Agricultura (GELMA), quien al cierre del 2011 recibió 993 módulos de 1,03 hectáreas cada uno.

De este total, primeros en salir de los talleres, hasta mediados del corriente agosto se habían vendido 119, aunque debe aclararse que su expendio se inició en marzo, pues durante los dos primeros meses del año aguardaron por el aval del Instituto de Investigaciones de Ingeniería Agrícola, imprescindible para su comercialización.

Alfredo Rubio Lezcano, director adjunto de GELMA, enfatizó a Granma que en el caso de los sistemas de riego interesa, más que el mero acto comercial, que estos cumplan su objetivo. Para ello, se aprobó un procedimiento de instalación y puesta en marcha que permite, con la ayuda de especialistas de las UEB de Proyectos Agropecuarios de los territorios, ubicarlos donde existen las condiciones necesarias para su correcta explotación: tierra, fuentes de abasto de agua, electricidad...

En el actual calendario, la industria prevé hacer unos 3 739 (distribuidos en dos formatos), lo cual coincide con el volumen proyectado durante el proceso inversionista para el segundo año. Según María del Carmen Fages, directora de compras e importaciones de GELMA, "la demanda de sistemas de riego de la Agricultura para el 2012 excede los 5 500 sistemas". Por tanto, sin dudas se trata de producciones con un mercado garantizado, cuyos beneficios y presencia en la red comercial es necesario promover.

Actualmente, estos sistemas se expenden en los centros adscritos a las empresas de suministros agropecuarios.

PRÓLOGO DE LA INVERSIÓN

Los primeros atisbos sobre la fabricación en Cuba de estos sistemas de riego completos se tuvieron cuando, a finales del año 2010, el entonces ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo Jorge, destacó la aprobación de esta inversión millonaria, a pesar de la compleja situación económica que atravesaba el país.

No obstante, la idea de contar con una fábrica nacional para la producción de estos ya se manejaba desde la década de los 80, rememora Reinaldo Rey García, director de la Unidad Empresarial de Base de Riego y Drenaje del CICMA en la fecha de elaboración de este reportaje. "En aquel entonces se instalaron capacidades productivas en varias empresas del país para la confección de sistemas de riego por goteo".

Luego sobrevino, con el periodo especial, el desmantelamiento de muchas de estas entidades. En el 2007 se retomó el proyecto, liderado por el propio Reinaldo Rey, el cual planteaba la posibilidad de producir sistemas de riego por aspersión para pequeñas áreas agrícolas, aprovechando las capacidades instaladas.

"Esa idea avanzó un poco pero una vez más quedó trunca. Finalmente, con el surgimiento del Programa Campesino, destinado a la fabricación de herramientas de mano e implementos agrícolas, volvemos a presentar el proyecto, el cual fue aprobado y cuyo estudio de factibilidad inició en junio del 2010.

"Los análisis fueron hechos por especialistas del SIME, de conjunto con otros del Instituto de Riego y de los ministerios de la Agricultura y de Economía y Planificación", asegura Rey García.

En efecto, para poner fin a una aspiración por tantos años dilatada, trabajaron estrechamente varios Organismos de la Administración Central del Estado, cuyos representantes coinciden en destacar el alto nivel de integración.

Ya en febrero del 2011 se obtuvieron los primeros recursos para invertir en maquinarias para la industria: alrededor de 11 millones de dólares, con un periodo de recuperación de poco más de un año, si se tiene en cuenta que por sustitución de sistemas de riego se ahorrarían aproximadamente nueve millones.

A propósito se revitalizaron y nuclearon cuatro entidades: Metalúrgica Camagüey, con la fabricación del sistema de bombeo, la Empresa Militar Industrial Emilio Bárcenas Pier, a cargo de las partes y piezas de aluminio, mientras la confección de tuberías y piezas plásticas recayó en las fábricas Cajimaya, de Holguín, y CICMA en la capital, esta última a cargo de integrar los componentes, así como de responder por el montaje y la asistencia técnica.

Pero no solo producir equipos completos formó parte de los objetivos de la inversión, sino garantizar sus partes y piezas de repuesto, pues estos sistemas requieren como mínimo de un 10 % de reposición anual que ahora tampoco habrá que buscar en mercados exteriores, comenta Reinaldo Rey.

Por otro lado, se calcula que de la superficie del país bajo riego por aspersión hoy, más de 30 mil hectáreas permanecen sin valor de uso por alguna rotura en la red superficial. La inversión también está destinada a recuperar esas capacidades instaladas.

FUENTE DE ALIMENTOS Y GANANCIAS

Según Jorge Echemendía, jefe del Departamento de Ganado Mayor del Ministerio de la Agricultura, las hectáreas dedicadas a la ganadería que contaban con maquinaria para riego llegaron a estar prácticamente en cero. Después del periodo especial, los sistemas que se importaban eran dedicados esencialmente a los cultivos varios.

Bajo estas condiciones, los estimados productivos de carne y leche siempre quedaban demasiado sujetos al azar de la naturaleza.

Para el caso de la ceba de ganado, estos equipos de factura nacional propiciarán que no haya baches en la alimentación, al estabilizar la producción de forrajes, explica Echemendía.

El de 1,03 hectáreas puede mantener entre 20 y 25 animales con suficiencia alimentaria. El de 4,15 hectáreas es ideal para apoyar la obtención de leche en vaquerías y sostener proyectos genéticos, señala.

Los productores deben valorar que, al comprar uno de estos sistemas, no están haciendo un gasto sino una inversión, la cual recuperarán en determinado periodo, en dependencia del uso que le den. La óptica al adquirir un bien de este tipo, de amplia durabilidad, debe ser la de invertir para multiplicar los rendimientos productivos y las ganancias a mediano plazo, y no de forma inmediata.

Muchos podrán apoyarse en la política crediticia que, según el Decreto-Ley 289, prioriza el otorgamiento de financiamiento para las actividades agropecuarias, junto a las acciones constructivas y el impulso de los nuevos modelos de gestión —siempre sustentada en un lógico análisis de riesgo.

No son excluyentes en este sentido posteriores evaluaciones, habituales dentro del seguimiento dado al Programa Campesino en sentido general. La máxima voluntad se ha puesto en función de que estos sistemas hidraten los terrenos cultivables que en nuestro país carecen de riego, y así el cumplimiento de ciertos rubros en la agricultura deje de depender del capricho de la lluvia, o de la encarecida compra en el exterior.

 

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