La morosidad de los
créditos concedidos por la banca española a particulares y empresas
alcanzó en junio pasado el 9,42 por ciento, anunció el Banco de
España.
Según la entidad supervisora, los impagos, sobre todo de los
préstamos inmobiliarios dudosos de no ser devueltos, escalaron a 164
mil 361 millones de euros, es decir, un 9,42 por ciento del total,
contra el 8,96 por ciento de mayo y el 8,72 por ciento de abril.
El saldo de los créditos morosos creció en ocho mil 388 millones
de euros en junio, mes en que España solicitó a Europa un rescate
financiero de hasta 100 mil millones de euros para sanear su sector
bancario, con una alta exposición a los activos inmobiliarios
dudosos.
Medios periodísticos indicaron que una primera entrega de ayudas,
estimada en 30 mil millones de euros, podría estar disponible en
breve para socorrer a los bancos más frágiles, en particular a
Bankia, cuya nacionalización en mayo precipitó la operación de
salvamento.
De acuerdo con Prensa Latina, la morosidad del sistema financiero
español subió 2,73 puntos porcentuales desde junio del pasado
ejercicio, evolución que responde tanto al descenso continuado de la
cartera de crédito como al incremento constante de los préstamos
problemáticos.
En concreto, el crédito global del sector bancario se desplomó un
cuatro por ciento en los últimos 12 meses, lo que se traduce en unos
74 mil millones de euros, mientras los dudosos treparon un 35 por
ciento, con un salto de 42 mil 743 millones.
Los datos del Banco de España no distinguen entre los tipos de
entidades de crédito que componen el sistema -bancos, cajas
cooperativas y establecimientos financieros de crédito.
La tasa de morosidad de junio supera de manera holgada el nivel
más alto registrado hasta ahora, correspondiente a febrero de 1994,
cuando se estableció en el 9,15 por ciento.