La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras ha advertido
que un gran número de personas, especialmente niños menores de cinco
años, están muriendo en un campo de refugiados en Sudán del Sur.
El grupo dice que, en el campamento de Batil, tres o cuatro niños
fallecen en un día normal.
La ONG dice que la diarrea parece ser la principal causa de
muerte en el campo y que la situación es casi igual de grave para
los adultos.
Médicos Sin Fronteras llama a la situación en Batil una
"catástrofe humanitaria".
Los refugiados en el campamento Batil han huido de una guerra
civil en la región del Nilo Azul de Sudán, generalmente caminando
durante varias semanas y con poco alimento.