El
crecimiento de los suministros de crudo saudí a Estados Unidos
empezó a finales del año pasado, pero durante unos últimos meses se
ha elevado drásticamente. EE.UU. aumenta compras del combustible en
Arabia Saudita y otros países del Golfo Pérsico, recortando sus
adquisiciones a México y otros países que no forman parte de la
OPEP.
En total, las importaciones de EE.UU. desde los países del Golfo
Pérsico han crecido de 1,9 millones de barriles diarios en 2011
hasta 2,6 millones de barriles en actualidad. Eso se debe a la
disminución de la extracción de crudo en México y Venezuela, por lo
que las compañías estadounidenses se ven obligadas a acudir a la
ayuda de Arabia Saudita. Otro factor es la moratoria a la
exploración de nuevos yacimientos en el Golfo de México, introducida
tras el accidente de BP. Ahora en el Golfo se producen alrededor de
2,2 millones de barriles del crudo diariamente; es decir, 700.000
menos de lo planeado antes del accidente.
En actualidad, Arabia Saudita es el segundo proveedor de EE.UU.
(14% de la importación total). Pero su verdadera importancia radica
en que es capaz de extraer a diario entre 2 y 3 millones de barriles
más y de este modo es capaz de mantener el precio de petróleo en un
nivel medio. Cuando no lo hace, los precios aumentan, devastando la
economía de EE.UU.
La dependencia de la economía estadounidense del petróleo de
Medio Oriente va creciendo también por las sanciones que limitan la
venta del crudo iraní. La huida de Teherán del mercado petrolero
podría llevar a un drástico aumento de los precios, por lo que Riad
aumentó los volúmenes de extracción para impedir un shock de
precios.
"El aumento de la extracción en Arabia Saudita se debe a la
tendencia de la política mundial. Occidente quiere castigar a Irán e
intenta privarlo de la salida al mercado internacional. Arabia
Saudita, siendo el principal competidor de Irán, tiene la obligación
de no permitir que haya déficit y es capaz de cumplir esto", dice un
comunicado de los expertos de la agencia rusa IBI-Rating.
Según los expertos, la dependencia de EE.UU. del crudo de Arabia
Saudita se mantendrá durante los próximos 2 o 3 años. Durante este
tiempo se lanzarán la explotación de nuevos yacimientos en Canadá y
en el Golfo de México. En total, los países del Golfo Pérsico
aseguran un 22% de la importación. Los otros países que entran en la
decena de los mayores exportadores de petróleo a EE.UU. son México,
Canadá, Venezuela, Colombia, Nigeria, Irak, Angola, Ecuador y Rusia.