Uno,
a fuerza de rápidos y certeros disparos; otro, dependiendo de
potentes brazadas. Lo cierto es que la coronación del pistolero
Leuris Pupo y la inclusión del nadador Hanser García en la final de
los 100 metros estilo libre, los convirtió a ambos en huéspedes del
Olimpo deportivo en Londres.
Pero el camino a la gloria a veces se antoja empedrado y varios
escollos sortearon ambos atletas en su ascenso a la gloria.
"Estaba concentrado al máximo, te diría que ido, incluso, hasta
después de ganar el oro me costó creérmelo. Eso sí, tenía mucha
seguridad, iba a disparar contra mí. Tenía la espina de haber
fallado en tres oportunidades anteriores (noveno en Sydney 2000,
octavo en Atenas 2004 y séptimo en Beijing 2008), pero al ver que
clasifiqué tercero con 586 —idénticas series de 293—, supe que tenía
para buscar un buen resultado en la final.
"Incluso
este año, en las Copas del Mundo de Munich y Milán, no había estado
muy bien: octavo en tierras alemanas con 580 y pobre escaño 29 en
Italia con 570. Fue como sacudirme de todo eso y del desperfecto que
sufrió la pistola en los Panamericanos de Guadalajara. Muy positivos
los entrenamientos de altura en Guatemala, los ejercicios para
mejorar la circulación y el agarre del arma, las carreras, el
gimnasio (aunque no muy fuerte)".
Y con creces saldó su deuda, oro y récord olímpico de 34 dianas
en la final, que lo convierten en el más temible de cara a la final
de las Copas del Mundo, prevista para Bangkok, Tailandia, entre el
22 y el 28 de octubre.
De blancos a piscinas, nadamos junto al "pollo" y vibramos con su
clasificación a la final:
"De mis rivales solo no conocía a los estadounidenses y
australianos, con el resto gané y perdí en el circuito europeo, muy
provechoso para incrementar la seguridad y mejorar mi entrada al
agua en la arrancada, a pesar de que hago un solo delfín y comienzo
a bracear y patear (normalmente los nadadores realizan tres,
economizan fuerza y ganan terreno antes de comenzar el braceo).
¿Al carril ocho? Le tengo mucha fe, en ese gané en Canet, me
presiona menos y me da la posibilidad de sorprender, lo que sucedió
en la semifinal.
¿Psicológicamente?
A la final llegué cansado, las piernas sobre todo, prácticamente
no dormí la noche antes, nadé como 18 tramos de 100 metros en mi
mente diciéndome: tienes que bajar de 48 segundos, necesitas bajar
de 48¼ Eso me afectó, esperaba ubicarme entre el cuarto y el sexto,
quería más. Luego en los 50 me faltó concentración, producto en
buena medida a esa deuda interna y con el pueblo que me siguió.
Amén de los resultados, tanto Pupo como Hanser, desde ya son
huéspedes ilustres del Olimpo.