Las
comunidades autónomas españolas de Andalucía, Asturias, País Vasco,
Canarias y Cataluña, rechazan hoy los planes gubernamentales de
dejar sin cobertura médica a unas 150 mil personas, en su mayoría
inmigrantes en situación irregular.
Esas regiones aseguraron sin especificar el modo- que continuarán
con la cobertura universal para atender a ese vulnerable sector,
pese a que en la mayor parte del territorio español la red sanitaria
pública desaparecerá para los migrantes indocumentados a partir del
1 de septiembre.
Conforme a los planes del Gobierno, los extranjeros que se
encuentran en esa nación ibérica y no coticen a la Seguridad Social
deberán abonar 710 euros al año a cambio de asistencia médica,
mientras aquellos mayores de 65 años pagarán mil 864 euros.
De esa manera, los migrantes sin papeles tendrán que pagar una
cuota mensual de 59,20 euros para recibir una cobertura completa en
el Sistema Nacional de Salud, cifra que asciende a 155,40 euros al
mes para los mayores de 65 años, en un contexto marcado por el
desempleo y la crisis económica.
Ante tal situación, Andalucía, Asturias, País Vasco, Canarias y
Cataluña, que aglutinan a más de la mitad de los indocumentados en
España, alertaron sobre los problemas de salud pública que puede
implicar la medida del Gobierno, por lo que han garantizado hasta
ahora en sus territorios el servicio universal.
La reforma sanitaria en España forma parte de los severos
recortes presupuestarios adoptados en julio por el Ejecutivo de
Mariano Rajoy, por valor de 65 mil de euros.
Hasta ahora, la medida ha encontrado el rotundo rechazo en varias
organizaciones de inmigrantes a lo largo de todo el país, las cuales
exigieron el apoyo de partidos y sindicatos para declarar
inconstitucional tal iniciativa.