Al
menos 19 muertos y 104 heridos fue el saldo de una nueva ola de
atentados en Iraq, aseguraron este jueves fuentes médicas y de
seguridad.
Los hechos se registraron en nueve ciudades diferentes, a unos
días de la fiesta del Eid al Fitr, que celebra el fin del Ramadán,
mes sagrado para los musulmanes, tradicionalmente marcado en Iraq
por un recrudecimiento de la violencia.
Los dos ataques más mortíferos tuvieron lugar en el barrio de
Huseiniya, en el norte de Bagdad, y en la ciudad de Dakik, en el
norte de la capital.
En Huseiniya, la explosión de un coche bomba mató a seis personas
y dejó 26 heridos, según un responsable del ministerio del Interior
y una fuente médica. En Taji, al norte de Bagdad, otro coche bomba
dejó siete heridos, según las mismas fuentes.
En Dakuk, en la provincia de Kirkuk, un kamikaze mató a seis
policías y dejó 25 heridos al activar su bomba en un complejo del
departamento antiterrorismo, según Sarhard Qader, general de policía
de la provincia.
En Al Garma, cerca del antiguo bastión insurgente de Faluya,
cuatro policías murieron y otros tres resultaron heridos en un
tiroteo en un puesto de control, según el oficial de policía Anas
Mahmud y el doctor Omar Dali, del Hospital general de Faluya.
Otras tres personas murieron en ataques en Tuz Khurmatu, Kirkuk y
Dibis.
El miércoles, 13 personas murieron en atentados en Iraq.
Estos nuevos ataques elevan a 164 la cifra de muertos de forma
violenta en Irak, según un recuento de la AFP basado en balances de
fuentes médicas y de la seguridad.
Aunque los ataques han disminuido considerablemente respecto a
2006-2007, siguen siendo frecuentes en Irak. En julio, se cobraron
la vida de 325 personas, según las autoridades. Fue el mes más
sangriento desde agosto de 2010.