MINSK, 15 de
agosto.— El autodenominado Ejército Sirio Libre, el principal grupo
armado en el país árabe, reivindicó la autoría del atentado con
bomba perpetrado en las afueras del hotel en el que se alojan
observadores de la Misión de Naciones Unidas, con "pérdidas
materiales de hasta 400 mil dólares y seis oficiales del Ejército
sirio heridos", informó Telesur.
El vicecanciller de Siria, Fayssal Mikdad, dijo que los
observadores de la misión y todas sus propiedades se encuentran bien
y fuera de peligro y que el gobierno de Bashar al Assad reiteró su
compromiso para garantizar la paz en el país.
Según EFE, el Consejo de Seguridad se prepara para retirar a los
observadores de Siria una vez que concluya el mandato de su misión y
respalda la idea del secretario general, Ban Ki-moon, de abrir una
oficina política en Damasco para apoyar la labor mediadora
internacional y canalizar la ayuda humanitaria.
Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov,
acusó a los estados de Occidente de prolongar el derramamiento de
sangre, al ofrecer ayuda a los sublevados que intentan derrocar a Al
Assad, indicó Reuters.
"Es esencial que todos los actores externos ejerzan presión a
todas las partes y dejen de alentar a la oposición en su lucha
militar", indicó Lavrov en una conferencia de prensa en Minsk,
capital de Belarús.