A fuerza de llaves y tackles se han ubicado decimoquintos en el
medallero histórico de la disciplina (6-5-7), las dos últimas de
esas preseas se las agenciaron en Londres los pinareños Mijaín y
Liván López, representantes del estilo clásico y libre, por ese
orden, además de que cinco de siete grequistas y Caterine Videaux se
ubicaron entre los ocho primeros en sus respectivas divisiones.
Sin embargo, la esencia no estriba en parapetarse detrás de los
resultados. El certamen londinense evidenció un fortísimo nivel,
tanto en el aspecto técnico-táctico como en el físico, cuestiones en
las que algunos de nuestros exponentes tuvieron lagunas.
Fueron en definitiva 28 los pleitos celebrados por los
antillanos, con balance de 15 éxitos y 13 fracasos, además de 65
periodos de acción. En algunas de esas batallas acusaron desgaste
excesivo, carencia de ese extra final necesario para imponerse,
independientemente de la complejidad del organigrama enfrentado por
algunos de ellos.
Por ejemplo, Yunior Estrada y Pablo Shorey con situaciones
favorables en la posición de cuatro puntos no contaron con la fuerza
para materializar agarres ni desbalances, incluso el mismo Shorey
(doble medallista universal durante el ciclo) cedió por pegada
—luego de haberse impuesto en el primer parcial— ante el polaco
Damian Janikowski, un rival de mucho menor palmarés.
Hansel Meoque y Alexei Bell (sustituto en el último momento de
Jorgisvel Álvarez) cayeron en sus primeras presentaciones, en el
caso de Bell igualmente luego de haber dominado el tiempo inicial.
¿Qué denota esto? La necesidad de trabajar sobre la resistencia de
la fuerza y la intensidad, para no afrontar demasiado desgaste en
peleas extendidas a terceros periodos.
A los libristas les sucedió algo similar, tanto Humberto
Arencibia (84) como Javier Cortina (96) declinaron a medida que
avanzaban sus respectivos desafíos. Ellos, Yowlys Bonne y el resto
de nuestra preselección nacional deben profundizar en la defensa,
para evitar las entradas de los rivales, fundamentalmente a las
piernas, las cuales se les dificulta más defender y casi siempre
desencadenan en pases atrás.
Videaux cuenta con potencial, entre otras cosas necesita de
fogueo, confrontación con oponentes que tengan su nivel o mayor,
para pulir cuestiones relacionadas con la ansiedad que evidencia en
sus desafíos, traducida en movimientos en ocasiones innecesarios,
distantes del plan táctico y que, como en la tierra del Big-Ben, le
pueden pasar factura en el futuro.
La situación del relevo no es preocupante, el empuje de los
juveniles y la casi segura progresión de esta joven armada (solo
Mijaín y Estrada repitieron de Beijing) hace pensar en la
continuidad de la cadena dorada que iniciaron en la ciudad condal.