El calvario del béisbol femenino en Edmonton

Aliet Arzola Lima

Tras varios días de total atención al panorama olímpico, volvemos sin noticias muy halagüeñas de las bolas y los strikes —pasión nacional—, ahora en su versión femenina, pues por estos días nuestra principal escuadra interviene en la V Copa Mundial de Béisbol en Edmonton, Canadá.

Foto: IBAFLas cubanas no han tenido un buen torneo en ninguno de los renglones de juego y se ubican en el sótano con la débil selección de Holanda.

Comandadas por el otrora estelar camarero Juan Padilla, la novena de la Isla se propuso mejorar el sexto escaño alcanzado en la anterior cita del orbe un par de años atrás, pero en tierras canadienses no han podido hacer la cruz, por lo que se antoja muy complicado que alcancen incluirse en el cuadro de avanzada del fuerte certamen, en el que intervienen ocho naciones.

Cinco inapelables derrotas ante Australia (12-4), Taipei de China (6-3), Venezuela (11-5), Japón (10-0) y Estados Unidos (9-1) son, hasta el momento, el saldo del plantel criollo, en el cual se evidencian múltiples fallas que lastran su rendimiento, sobre todo en materia ofensiva, pues no han carburado y se ubican últimas con tímido promedio de 228, fruto de apenas 28 inatrapables en 123 turnos al bate, de ellos solo tres dobles como extrabases.

El conjunto no ha logrado explotar la rapidez de sus jugadoras, sin obviar que la defensa y el pitcheo tampoco se han comportado a la altura de un torneo exigente en toda la medida. Las serpentineras, por ejemplo, acumulan 34 boletos en 31 entradas y dos tercios de labor, con nefasto promedio de limpias de 7.74, apenas mejor que Venezuela y Holanda, sotaneras en dicho apartado.

Mientras, con el guante suman 13 pifias en 164 lances, para un discreto 921, además de que a las receptoras les han robado 17 bases en 22 intentos, deficiencias que denotan el escaso rodaje de un grupo de muchachas el cual, pese a contar con 12 atletas mundialistas, practican la disciplina hace muy poco tiempo en comparación con las grandes dominadoras del firmamento global: Estados Unidos, Japón y Canadá.

El béisbol femenino en Cuba dio tibios pasos de avance en el siglo pasado por intermedio de visitas de novenas estadounidenses, pero fueron tan solo escenarios aislados que no propiciaron un verdadero desarrollo, frenado antes por enfoques eminentemente machistas. La evolución se hizo apenas palpable en la última década, periodo en el que el nacimiento de una estructura organizativa ha permitido la celebración de varios torneos nacionales.

 

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