|
Transgresiones en la línea de la integralidad
GERMÁN VELOZ PLACENCIA
En desafío a las regulaciones urbanísticas, a sabiendas o por
desconocimiento, en la periferia de la capital provincial de Holguín
un amplio grupo de personas se apropió de espacios bajo líneas
eléctricas de alta tensión, construyó viviendas y creó parcelas de
labranza y corrales.
Típica
invasión de la franja de seguridad de la línea de 33 mil voltios.
La mayoría ignora los debates de especialistas médicos y técnicos
de diversos países sobre los posibles daños que causan a la salud
los campos electromagnéticos existentes en áreas de este tipo.
También pasan por alto peligros más tangibles. Recientemente un
rayo impactó una torre de la línea de 110 mil voltios y derribó un
aislador con el cable energizado. "La casa más cercana pudo
incendiarse", comentó Dionisio Escalona Peña, jefe de una brigada de
mantenimiento de redes.
SIGUIENDO LA CORRIENTE ¼
Y LAS ILEGALIDADES
En el ilegal asentamiento de La Yabita, viviendas ensambladas con
la más amplia gama de materiales ocupan el mismo centro de la franja
de protección, o servidumbre de paso, de la línea mencionada por
Dionisio Escalona, es decir, los diez metros con 50 centímetros que
existen a ambos lados del eje central marcado por la ubicación de
las torres. Algunas están en los sitios donde los cables alcanzan la
menor altura posible. Otras poseen amplios patios con tapias de
ladrillo o cercas de cardona.
También impera el desorden en Cuatro Caminos, en la ruta a
Guajabales. Sobresalen aquí ocho viviendas agrupadas al "amparo" de
los cables. Una de las familias construyó su casa dos años atrás.
Próximo al lugar, paralelamente a la línea de 110 mil voltios,
corre una de 33 mil. En el centro de la franja de seguridad de esta
(diez metros de ancho), levantan una vivienda de ladrillos donde
antes hubo un rancho de madera, declaró el cabeza de familia.
RESPONSABLES A LA VISTA
De acuerdo con el Decreto 177 del Consejo de Ministros (diciembre
de 1992), las entidades de la Unión Nacional Eléctrica son
responsables de las franjas de protección de las líneas. Al mismo
tiempo, las faculta para aplicar multas y otras medidas a quienes
desobedezcan las regulaciones dispuestas, labor que lamentablemente
no cumplen.
Los
ocupantes de esta casa prefirieron el sitio cercano a la torre de la
línea de 110 mil voltios.
Indagaciones realizadas en la Empresa Eléctrica de Holguín, las
cuales llevaron a contactos con asesores jurídicos y otros
funcionarios, demostraron la ausencia de inspectores para asumir la
tarea. En cambio, existe un grupo de estos dedicados a confrontar la
fidelidad entre lo facturado y lo consumido energéticamente, lo cual
comprende la lucha contra los fraudes.
Así, la carencia de verificadores con la tarea específica de
actuar para impedir que las fajas de protección sean invadidas
transformó en letra muerta la aplicación de las contravenciones, y
estimuló las transgresiones con las cuales han convivido las
autoridades del sector eléctrico.
La Dirección Municipal de Planificación Física no elude la
responsabilidad cuando le mencionan las ilegalidades bajo las líneas
eléctricas. Su directora, María Urbino, reconoció la falta de
acciones enérgicas durante un largo periodo.
Unos 20 años atrás surgió La Yabita, dijo. "En diferentes
momentos los ocupantes de las viviendas fueron apercibidos y
multados, pero no exigimos la obligación de demoler como establece
lo legislado".
Al analizar los hechos con mayor amplitud, recordó que la Empresa
Forestal Integral holguinera, perteneciente al Ministerio de la
Agricultura, tiene responsabilidad con lo sucedido en el área porque
posee el patrimonio de la tierra y no lo protegió. "Ni siquiera ha
completado el registro de viviendas construidas arbitrariamente",
aclaró.
Maritza Vázquez Ricardo, directora municipal de la Vivienda,
igualmente consideró que el mal no fue atacado al momento de
aparecer y creó un posterior sentimiento de impunidad.
"Entonces, debimos trabajar unidos con Planificación Física, la
Unidad Municipal Inversionista de la Vivienda, la Agricultura y
otros organismos, como ocurre ahora con el proceso de reubicación de
los residentes de La Yabita en un área que reúne las condiciones
para ser urbanizada".
No hubo trabajo cohesionado antes, y el emprendido en los últimos
tiempos, aunque superior, sigue presentando fisuras. Si los
inspectores de Planificación Física, de la Vivienda y de cualquiera
de los órganos responsables del orden territorial fueran más
sistemáticos y combativos, es obvio que no habría construcciones
bajo las líneas eléctricas.
El ejemplo indiscutible de falta de consulta entre esos órganos
lo ofrece la vivienda construida en Cuatro Caminos en la franja de
protección de la línea de 110 mil voltios, hecho citado en párrafos
anteriores. Los moradores del inmueble de tipología 3 (paredes de
ladrillos o bloques y cubierta ligera metálica) poseen el proyecto
elaborado por un arquitecto de la comunidad y los certificados de
adquisición de los materiales por concepto de ayuda, para reponer el
inmueble derribado por el huracán Ike en el 2008. ¿A qué se debe
haber ignorado las regulaciones que impiden construir en este sitio?
¿Por qué las autoridades no aprovecharon en aquel momento la
oportunidad para reubicar la vivienda?
Resulta lógico preguntar ¿cuántos casos similares o parecidos
existirán en la provincia? Lo visto en el municipio de Holguín es
solo un botón de muestra, si tenemos en cuenta que la Empresa
Eléctrica del territorio posee una extensa red de líneas de alta
tensión que pasa por las cercanías de decenas de núcleos
poblacionales.
VALLADAR CONTRA LAS INFRACCIONES
Con el propósito de unir esfuerzos y acciones, el Consejo de la
Administración Provincial acaba de poner en vigor el Plan Integral
de Enfrentamiento a las Violaciones de la Legalidad en los sectores
estatal y privado, una herramienta que faltaba, según Archi Felipe
Lam Ayala, vicepresidente (en funciones) que atiende la Construcción
en el Gobierno del territorio.
Categóricamente, el documento afirma que el Poder Popular es el
máximo responsable de la eliminación de las ilegalidades, identifica
a los organismos estatales que intervienen en la tarea, dispone la
actualización inmediata de la estrategia para el ordenamiento
territorial y urbano, así como el análisis permanente de las medidas
a aplicar de acuerdo con las características de los municipios.
Al amparo de unas 70 normas jurídicas vigentes, define los
cronogramas de ejecución y plantea la coordinación y aseguramiento
de las fuerzas y medios requeridos para llevar a cabo las acciones
de demolición, la restitución del estado original a las
instalaciones modificadas sin permiso, el establecimiento de
sistemas de recorrido y fortalecimiento de la prevención y el
combate a las infracciones en los barrios.
Entre otras cosas, exige a los tenentes de tierras la creación de
estructuras organizativas y la disposición de las fuerzas y medios
requeridos para evitar transgresiones en sus áreas y asegurar su
correcto uso.
Este Plan Integral, enfatizó Archi Felipe, impulsa en primer
lugar el rescate del orden, la disciplina y la exigencia a todos los
niveles. Para cumplirlo, los funcionarios encargados tienen que
asumir la discusión con los violadores y combatir las ilegalidades.
Y sobre todo, para que no quede en letra muerta, como hasta ahora
sucedió con las decenas de normas irrespetadas, el Plan debe
acompañarse de una adecuada integralidad en su ejecución. Es
indispensable que todos los organismos asuman la responsabilidad
compartida que tienen en cuanto al orden y al cumplimiento de la
legalidad en materia de desarrollo urbanístico y territorial. La
exigencia ante lo mal hecho no puede estar segmentada. |