Miami.—
Estados Unidos está encerrando más inmigrantes irregulares que nunca
y eso ha generado un negocio lucrativo para las mayores empresas
privadas de reclusorios.
La agencia AP descubrió que esas compañías han gastado decenas de
millones de dólares en cabildeos para influir en los legisladores y
han aportado generosamente a sus campañas electorales.
El costo para el erario llegará este año a 2 000 millones de
dólares y en los próximos años las empresas calculan que recibirán
aún mucho más dinero gracias a los planes gubernamentales para
albergar a los 400 mil inmigrantes ilegales detenidos anualmente.
Tras una década de expansión, el sistema privado que regenta
centros de detención va desde un suburbio de Denver a la zona
industrial adyacente al aeropuerto de Newark. El sistema es en su
mayoría controlado solamente por tres empresas.
En el 2011, casi la mitad de las camas en el sistema de
detenciones civiles estaban en centros privados con escasa
supervisión federal, frente al 10 % hace una década.
Las empresas recibieron, además, fondos de filiales que imparten
cuidados médicos y transporte. Tienen encerrados más inmigrantes
ilegales hallados culpables de delitos federales en su sistema de
reclusorios privados.
La bonanza financiera, que sacó casi de la bancarrota a varias de
esas empresas, ocurrió pese a que los funcionarios federales
reconocieron que la privatización no es necesariamente más barata.
Los gigantes del sector —Corrections Corporation of America, The
GEO Group y Management and Training Corp.— han gastado por lo menos
45 millones en donaciones electorales y cabildeo en la última
década, descubrió AP.