Campesinos de Honduras rechazaron este jueves el decreto de desarme
en el Bajo Aguán (noreste) realizado por el Congreso Nacional, que
se dio a conocer a través de un comunicado.
El corresponsal de teleSUR en Tegucigalpa, Dassaev Aguilar,
informó que la medida se dio en el Congreso Nacional con 66 votos de
128 diputados, de los que estaban presentes 122.
El periodista reportó, que "los campesinos reclaman que hay más
de 500 elementos de seguridad privada a las ordenes del
terrateniente Miguel Facussé, y quieren que se le aseguren que ellos
también van a ser desarmados".
Los agricultores alegan que el decreto refuerza a los escoltas
que trabajan con los terratenientes, mientras que los representantes
de los latifundistas no creen que haya eficacia en la medida tomada.
El oficio emitido por el Congreso, reza que "se prohíbe en el
departamento de Colón la portación en lugares públicos o el
transporte en vehículos de cualquier arma de fuego, aunque esté
registrada".
El dirigente del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUC),
Yoni Rivas, aseguró que "un desarme parcial que está blindando las
operaciones de los guardias sicarios de los terratenientes y de lo
que se había hablado era de un desarme general".
La medida tomada no incluye a las empresas mercantiles porque
"para el funcionamiento de su actividad requieran el servicio de
seguridad privada, la cual debe limitarse únicamente a los predios"
donde trabajan o "a la parte exterior de los mismos".
El diputado Rodolfo Zelaya explicó que eso se refiere a "bancos y
otras empresas particulares que tienen sus armas", e indicó que los
guardaespaldas de los hacendados "tendrán que hacer un registro
balístico".
Al mismo tiempo, el delegado de la empresa Dinant, una de las
compañías propietarias de las tierras, Roger Pineda, expresó que "es
difícil hacerse de una opinión clara respecto a si esa medida es
adecuada para solucionar el problema".
Pineda, dijo que "la policía y el ejército deberían actuar de
oficio para devolver la tierra a sus legítimos dueños, y lo que sí
es que cualquier medida que se haga debe hacerse lo más rápido
posible".
Por su parte, el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP)
hondureño culpó al primer mandatario de ese país, Porfirio Lobo, y
al presidente del Congreso, Juan Hernández, por las violaciones a
los Derechos Humanos ocurridas en Aguán.
Los conflictos comenzaron en Aguán desde hace tres años, con los
enfrentamientos entre campesinos y los guardias privados de los
latifundistas Miguel Facussé, René Morales y Reynaldo, que hasta
ahora han dejado 65 campesinos fallecidos y tres en los últimos 15
días.