Fue construida por un ejército de obreros y artesanos en
segmentos aislados, que no se ensamblaron hasta el siglo III a.n.e,
tras la unificación de China. El emperador Qin Shi Huang tuvo la
idea, aunque dinastías posteriores continuaron modificando la
fortificación, hasta convertirla en la que conocemos.
¿Cuál es su extensión real?
Hasta principios del siglo XXI se pensó que la Gran Muralla
ocupaba aproximadamente 6 500 kilómetros, pero una reciente
investigación de las administraciones estatales de Arqueología,
Topografía y Cartografía determinó que su extensión real es de 8
851,8 kilómetros, que pasan por los territorios de Gansu, Hebei,
Henan, Hubei, Hunan, Jilin, Liaoning, Ningxia, Beijing, Qinghai,
Shaanxi, Shandong, Sichuan, Shanxi, Tianjin, Xinjiang, y por la
región autónoma de Mongolia Interior.
El estudio, realizado como parte de un plan lanzado en el 2005
para la protección de la obra, se auxilió de avanzadas técnicas de
exploración y GPS, que permitieron descubrir tramos ignorados en las
montañas y desiertos.
¿Cuál fue su estructura original?
En promedio, los muros miden siete metros de alto por cinco de
ancho. Los pisos se pavimentaron con una mezcla de piedra y mortero,
y para su soporte se emplearon rodillos de troncos de árboles
dispuestos en varias capas.
A intervalos regulares se levantaron torres vigías y terrazas que
permitían a los guardianes hacer señales ópticas para trasladar
información de un lugar a otro. De igual forma, se intercalaron los
llamados "puestos de defensa", hacia donde los soldados podían
regresar si necesitaban resguardarse en medio de una batalla. Cada
una de estas garitas tenía escaleras únicas y de difícil acceso, con
el objetivo de confundir al enemigo.
¿Cuál es su estado de conservación?
Fuentes diversas coinciden en que la obra ostenta un buen estado
de conservación en un 30 % de su estructura, la cual mantiene los
caracteres arquitectónicos antes descritos. Sin embargo, en otros
lugares han desaparecido los elementos típicos de la muralla, como
consecuencia tanto del desgaste natural como de la acción nociva del
hombre.
Por ejemplo, más de 60 kilómetros de muro en la provincia de
Gansu podrían dejar de existir en los próximos 20 años debido a la
erosión provocada por las tormentas de arena. Mientras, en zonas
aledañas a Beijing se observan rastros de grafitis y otros actos de
vandalismo.
No obstante, existe la intención gubernamental de preservar los
valores históricos de la Gran Muralla, nominada por la UNESCO
Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1987 e incluida en la
lista de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo en el 2007.
¿Qué significado tiene para China y el mundo?
La Gran Muralla fue una importante vía de comunicación y comercio
en la China antigua. Se dice que abrió las puertas al Occidente,
pues por ella pasaba la famosa Ruta de la Seda. Además, los
negociantes del Golfo Pérsico y del Mediterráneo oriental que
viajaban hacia el este, no podían llegar a sus destinos sin
atravesarla.
En la actualidad es considerada un símbolo universal de la
resistencia humana al paso del tiempo y un testigo viviente de la
fundación de la República Popular China. Su presencia imponente nos
remonta a épocas pasadas, cuando el mundo comenzaba a expandirse y a
revelarse los secretos de la sabiduría de pueblos hasta entonces
poco conocidos.
Como ocurre en Francia con la Torre Eiffel, en la India con el
Taj Mahal, o en Egipto con las pirámides, la Gran Muralla china
constituye hoy una parada obligada para quienes visiten el gigante
asiático.