Las elecciones del 2012 en Estados Unidos

La docena de la discordia

Ramón Sánchez-Parodi Montoto (*)

Hablemos hoy de cómo se elige al presidente de Estados Unidos. Se realiza de manera indirecta mediante el sufragio de "electores" escogidos por cada estado y no por el voto directo mayoritario de los ciudadanos del país con derecho a votar.

La Constitución y las leyes electorales de Estados Unidos establecen que los estados tienen en la elección un peso proporcional a la cantidad de residentes del estado. Para elegir al presidente y al vicepresidente, cada estado selecciona un número de "electores" igual a la cantidad de representantes y senadores que el estado tiene derecho a enviar al Congreso Federal.

En la actualidad, el número total de "electores" en el país es de 538, en correspondencia con los 435 representantes y 100 senadores federales, más tres "electores", que se otorgan al Distrito de Columbia (donde radica Washington, la capital federal) al cual se le confieren los mismos derechos que a un estado. Al conjunto de "electores" de un estado se le conoce como los "votos electorales" del estado.

Los votantes en cada estado ejercen su voto para elegir no al presidente y el vicepresidente, sino a los "electores" (en el caso de las elecciones del 2012 se hará el 6 de noviembre próximo), depositándolo a favor de una boleta donde aparece la lista de personas ("electores") que se comprometen a votar por el candidato de un determinado partido a la presidencia. Esta lista es única por cada partido en cada estado y se vota "candidatura completa". Todos los estados han establecido que la lista que ha recibido la mayoría de los votos en el estado gana todos los "votos electorales". Solo hay una lista ganadora de todos los "votos electorales" en cada estado. Las excepciones son los estados de Maine y Nebraska, donde se asignan a los candidatos "votos electores" según la mayoría de votos obtenidos en los distritos congresionales y también por el total de la votación en el estado.

El conjunto de los "electores" elegidos en los 50 estados y el Distrito de Columbia constituyen el llamado Colegio Electoral, que no es una institución sino el acto formal mediante el cual los "electores" envían al Presidente del Congreso federal una certificación de sus votos por el candidato cuya lista integraron. Cada estado reúne su Colegio Electoral el primer miércoles después del segundo martes de diciembre, y posteriormente el siguiente 6 de enero el Congreso federal, en sesión conjunta de ambas cámaras, cuenta los "votos electorales" y da carácter formal a la elección del presidente de la nación.

Este procedimiento se ha convertido en un simple ritual, porque ya desde el mismo día de la elección en noviembre se asume que los próximos presidente y vicepresidente de la nación son aquellos que han acumulado el voto a favor de la lista de sus "electores" de un número de estados que alcancen la cifra de al menos 270 "votos electorales".

Por eso, los esfuerzos de los equipos de campaña de los aspirantes a la presidencia se concentran en ganar estados y no en la votación a nivel nacional. En teoría se puede perder la mayoría de los estados y obtener los "votos electorales" necesarios para ganar la presidencia.

Solo los partidos Demócrata y Republicano tienen las condiciones fijadas por la ley y el respaldo financiero y organizativo suficientes para poder registrarse en los cincuenta estados y aspirar a obtener el mínimo de "votos electorales" necesarios para elegir al máximo dignatario de la nación. Se necesita de una estrategia con base en la "matemática electoral" para garantizar la victoria en un número suficiente de estados.

Desde 1960, y sobre todo a partir de 1992, se ha ido produciendo paulatinamente un proceso en que en un grupo mayoritario de estados el voto de la población va siempre a favor del candidato del mismo partido. Son los llamados estados "sólidos" a favor de uno u otro partido. Queda una minoría de estados donde a veces se vota por el candidato demócrata y a veces por el republicano; son los llamados "estados pendulares" (swing states, en inglés).

Eventualmente en algunos estados sólidos con-curren circunstancias diversas producto de las cuales en un estado, a pesar de tradicionalmente ser considerado sólido por un partido, se abre la posibilidad de que la elección la gane el partido contrario. Son los llamados "estados abiertos" (open states, en inglés).

La suma de los "pendulares" más los "abiertos" constituyen los estados del campo de batalla (battleground states, en inglés), donde se deciden las elecciones presidenciales de Estados Unidos, criterio en el cual hay consenso entre los analistas y observadores políticos, dentro y fuera de Estados Unidos.

Otro aspecto clásico de la estrategia electoral es la mecánica que incluye la identificación de los votantes; el trabajo de captación de votos; y la planificación, organización y ejecución para garantizar la concurrencia a las urnas de sus partidarios. En la nueva era de las ciencias de la computación y la informática, estas son tareas que requieren de una alta especialización y de cuantiosos recursos humanos y financieros.

Actualmente, tomando estas distintas categorías de estados y el conjunto de pronósticos de los principales medios de difusión y organizaciones políticas sobre la campaña electoral del 2012, podemos afirmar que se consideran sólidamente decididos a favor de Obama 17 estados que le aportan 216 "votos electorales". Hay 22 estados considerados sólidamente a favor de Romney que le aportan un total de 181 "votos electorales".

Con bastante certeza, hay doce estados entre "pendulares" y "abiertos". Son nueve los "pendulares": Nevada, Nuevo México, Colorado, Iowa, Missouri, Ohio, Virginia, Florida y New Hampshire. "Abiertos" hay tres: Wisconsin, Michigan y North Carolina.

Obama cuenta con ventaja en Colorado (9 "votos electorales"), Iowa (6), New México (5), y Michigan (16), para un posible total de 36 "votos electorales" adicionales. Sumándole los 216 "votos electorales" sólidos, habría llegado a 252, y necesitaría 18 para lograr la reelección.

Romney goza de ventaja en Wisconsin (10 "votos electorales"), Missouri (10) y North Carolina (15), para un total de 35 posibles, que sumados a los 181 "sólidos" representaría un gran total de 216 "votos electorales" y le faltarían 54 para conquistar la Casa Blanca.

Esta proyección infiere que el "campo de batalla" se ha reducido a cinco estados con un total de 70 "votos electorales" en los cuales cada uno de los candidatos tiene que obtener los que le faltan para ganar la elección. En estos cuatro estados la contienda parece marchar bastante pareja y en ellos Obama y Romney y sus respectivos equipos tendrán que realizar los máximos esfuerzos. Estos estados aportan los siguientes "votos electorales": Ohio (18), Florida (29), Virginia (13), Nevada (6) y New Hampshire (4). Una vez más, Florida y Ohio pueden ser la clave de quién será el próximo presidente de Estados Unidos.

Antes de concluir, una aclaración necesaria: este escenario electoral es solo una de las disímiles variantes que se pueden elaborar sobre la base de la información disponible. Pero cualquier variante arribará a la misma conclusión: en las circunstancias actuales, la batalla decisiva se entablará en un pequeño número de estados.

Y en ese momento final, la "mecánica electoral" será decisiva: identificar al posible votante, convencerlo de que vote por el candidato y garantizar que concurra a las urnas.

(*) Fue Jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington entre 1977-1989 y viceministro de Relaciones Exteriores.

 

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