
Idalis Ortiz hizo vibrar a toda Cuba. Puso en alto el nombre de
su país, el de su provincia, Artemisa, y el del judo cubano, al
vencer esta mañana en la división de más de 78 kilogramos a la
japonesa Mika Sugimoto y ceñirse la medalla de oro en los Juegos de
la XXX Olimpiada, que se celebran en Londres, capital británica.
Fue la recompensa del empeño puesto en los entrenamientos, después de
haber acariciado ese cetro hace cuatro años en Beijing, también bajo
los cinco aros, cuando tuvo en la semifinal a la misma adversaria de
hoy en esa misma instancia: la archifavorita china Wen Tong, que la
dejó en el metal bronceado entonces.
Pero no se repitió la historia, se invirtió. Hoy Idalis la mandó
al tercer puesto. Conocer quién es esta Wen Tong da la exacta
magnitud del triunfo de la joven artemiseña de 22 años.
Tong llegó a la justa londinense con el aval más caudaloso de
cuanto judoca participó en estos olímpicos. Los últimos cuatro
metales dorados de los campeonatos mundiales, es decir, los del
2005, 2007, 2009 y 2011; los títulos áureos de las dos últimas Copas
del Mundo: Viena-2009 y Madrid-2011, y de los Grand Slam más
calificados: París-2009 y Moscú-2011. A eso agreguemos que es la
titular olímpica de Beijing-2008.
Como si tanto abolengo fuera poco, Tong pesa exactamente 78
libras más que Idalis. Para completar el significativo dato, estamos
hablando de 287 por 209.
Frente a una adversaria de esas características solo puede
conseguirse la victoria con mucho coraje, decisión y un excelente
plan táctico, concebido por el experimentado profesor Ronaldo Veitía,
que por lo visto en el tatami de la arena Excel, en la capital
británica tuvo tres postulados básicos: iniciativa en el ataque,
control del agarre de las mangas del judogui de la china, para
evitar las técnicas de hombro, y defensa basada siempre en el
contraataque de manera que la respuesta la mantuviera con el carácter
ofensivo.
Y lo cumplió al pie de la letra. El ritmo y velocidad de sus
entradas de ataque pusieron a la defensiva a Tong, tanto que recibió
una amonestación por eso. La manga controlada impidió el desarrollo
de las técnicas de hombro de su oponente, muy efectivas (una de
ellas fue la causante de la derrota de Ortiz en Beijing en
semifinales), mientras que de contragolpe marcó el yuko
vencedor a los 3 minutos y 31 segundos de porfía, con una técnica de
Te Guruma, que hizo pasar por encima de su anatomía a la voluminosa figura de Tong,
decidiendo el combate.
Claro está que aunque no se trataba de la final, ese combate
decidía, para las dos, más de un 70 por ciento de la medalla dorada.
Pero no fue solo la galería de títulos de Tong lo único que tuvo que
enfrentar Idalis. Tras un primer combate si mucha oposición que no
fueran las 231 libras de la representante de Cabo Verde, Ilha de
Santiago, la artemiseña se midió con la rusa Elena Ivashchenko (227
libras), ganadora de dos medallas en campeonatos mundiales, para
luego llegar frene a Tong y por último Sugimoto.
A Sugimoto la venció porque solo ella mantuvo el concepto de judo
sobre el área de combate. Excelente planteo táctico, con entradas de
más de una técnica, defensa certera, con el mismo axioma del
contraataque para no perder la iniciativa, y un ritmo físico que no
pudo aguantar su rival. Las tres banderas blancas de los jueces
interpretaron justa y exactamente lo ocurrido en el tatami.
Idalis marca un hito con su triunfo, pues además, es la primera
mujer cubana en la división superpesada que logra el título
olímpico. Antes, en 1996, Estela Rodríguez, alcanzó la plata,
mientras Daima Beltrán conquistó dos de ese mismo color en
Sydney-2000 y Atenas-2004.
También Idalis le devolvió al judo cubano el sitial de honor en
unos Juegos Olímpicos, algo que no se conseguía desde la cita de
Sydney, hace 12 años.