Cuando
a la modestia, a la consagración, la humildad y la disciplina, se le
suman las dotes técnicas, un deportista tiene muchas posibilidades
de conseguir la gloria. Y así ocurrió esta mañana en la capital
británica sede de los Juegos de la XXX Olimpiada. El tirador Leuris
Pupo le dio a Cuba su primera medalla de oro en esta cita bajo los
cinco aros y también el primer metal áureo del tiro deportivo de la
Mayor de las Antillas en estas lides.
En el campo de tiro del Royal Artillery Barracks de Londres,
Pupo, nacido hace 35 años en la provincia de Holguín, conquistó el
sitial de honor en la especialidad de tiro rápido a 25 metros, con
lo cual corona una carrera olímpica que inició en Sydney-2000, con
el noveno puesto, siguió en Atenas-2004, en el octavo peldaño y hace
cuatro años obtuvo la séptima plaza.
Es el premio a la constancia, a años de muchos entrenamientos, de
sacrificios, de sinsabores como el que lo dejó sin medallas en los
pasados Juegos Panamericanos de Guadalajara, en octubre del año
anterior. Allí tuvo un problema con su arma y perdió una serie
completa de disparos. Sin embargo, justo ante ese percance, que le
impidió saborear su tercer premio dorado en esas lides, afloraron
las cualidades que lo distinguen, más allá de una medalla, cuando al
referirse a sus compañeros laureados, expresó a nuestro diario:
"Esta alegría es mía también, y de toda Cuba", sentenció el
pistolero al abrazar a sus compañeros, en especial a Dianelys Pérez
y Eglys Cruz, las más certeras en el fusil 3x20 y capaces de retomar
la gloria cedida en Río de Janeiro’07, y a su coequipero Juan
Francisco Pérez, de quien dijo: "estuvo muy certero en la final y
supo defenderme a capa y espada. Su plata es una satisfacción
similar a si hubiera ganado mi tercer cetro".
Tras el traspié miró hacia delante, hacia el 2012 con toda la
fuerza que le da su probada constancia. Sabía que estaba apuntando
al podio olímpico.
En enero pasado afirmó a Granma: "tengo mucha confianza, saldré a
buscar una medalla en Londres".
Ya en marzo ancló entre los seis primeros en la Copa del Mundo,
en Munich, Alemania, una lid que dominó el chino Jiang Zhang,
escoltado por Christian Reitz, de Alemania, seguido por Sergei
Poliakov (Rusia). Pupo empató entonces en la quinta posición con el
chino Feng Ding.
Luego, en mayo se fue con el puesto 29 en la Copa del Mundo, en
Milán, donde los tres primeros puestos fueron para Alexei Klimov
(Rusia), Christian Reitz (Alemania) y Ralf Schumann (Alemania).
Ojo con los nombres de esos contrarios. La final londinense puso
en la línea de tiro a Alexei Klimov, Christian Reitz, Feng Ding, y
Jiang Zhang ¿casualidad?
A Granma también había dicho que el primer objetivo en Londres
era ser finalista y el segundo, luchar por una medalla. La pasión
con la que enfrenta cada reto y su constante obsesión por
perfeccionar la técnica, respaldaron esas elevadas aspiraciones,
convirtiéndolo siempre en un potencial ganador en cualquier
compromiso. El premio, entonces, tenía que llegarle, pues tanta
entrega merece la más alta recompensa, en un deporte en el que por
las condiciones de nuestro país y por lo enajenadamente alto de los
costos para su práctica, siempre ha ido en desventaja con sus
adversarios.
Esto lo ha hecho grande, pues lo que si no ha dicho jamás es que
las municiones no son las mejores, o que el arma es inferior a la de
sus rivales.
Todos lo vimos ceñirse el oro sin la sombra de aparatosas
expresiones, con respeto supremo por sus oponentes vencidos, con una
modesta sonrisa en lo más alto del podio ante de escuchar solemne y
emocionado, frente a su bandera, la notas de su himno nacional.
Hoy, con 15 años ya en el equipo nacional, el título olímpico
preside una trayectoria que en pocas palabras puede resumirse así:
Desde que se adjudicó la plata por equipos en fuego central en
los Juegos Escolares Nacionales en 1989, se ha distinguido, en los
juveniles, categoría que lo despidió de su última lid nacional,
efectuada en Holguín en 1997, con cuatro oros y la placa de mejor
competidor.
Despuntó en el ámbito internacional, al ganar tres medallas de
oro y un bronce en varios eventos de su deporte durante los Juegos
Centroamericanos y del Caribe de Maracaibo, Venezuela, en julio de
1998. Al mes siguiente se consagró al titularse en el tiro rápido en
la Copa del Mundo, en Buenos Aires, Argentina.
Suma más de 12 incursiones en paradas de esas justas, en las que
añadió en 1998 una plata (785,4 y récord nacional en clasificatoria
con 587) en Río de Janeiro y bronce en Munich.
Ganó tres oros y una plata en varias modalidades en los Juegos
Centroamericanos y del Caribe de Cartagena de Indias, 2006 y obtuvo
el primer lugar (tiro rápido) en los Juegos Panamericanos de Santo
Domingo 2003, y Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007.
Pupo esperó, no desmayó, porque a los grandes, tarde o temprano,
los abraza la gloria.